Escena de blanca y negro

Author: Angelus / Etiquetas:


Ayer, mientras daba de merendar en un parque de Sevilla a mis hijos, fui testigo de una escena conmovedora. Una mujer, no demasiado mayor pese a la cabeza completamente canosa, acompañaba de la mano a su ¿hijo adoptivo? negro y ciego hacia el columpio del parque; le colocaba, con gran esfuerzo, un guante en su mano izquierda e iniciaba el suave balanceo del columpio para que el adolescente continuase ya él solo el movimiento oscilante; a continuación, se retiró al banco cercano para contemplarle -y, seguro, vigilarle-; el muchacho, con la vista perdida, esbozaba un gesto placentero. Todo transcurrió sin que mediara palabra entre ambos. 

Intenté refrenar mi natural curioso, pero mi vista iba, a semejanza del columpio, de la boca esquiva a la comida de mis hijos a la singular pareja. Durante un breve instante miré a la mujer sin tapujos y ella me observó, mas, en seguida, desvié los ojos avergonzado: no quería parecer impertinente, aunque probablemente estuviera ya acostumbrada a las miradas inquisitivas. No podía dejar de imaginar su vida en conjunto. Lamento, ahora, no haber fijado la escena en la foto del siempre acechante y, este sí, impertinente móvil, pero la intimidad del momento, y de esos dos seres, hubiera saltado hecha añicos.