Lorenzo Silva, "Música para feos"

Author: Angelus / Etiquetas: , ,


Tengo la impresión de que la última novela de Lorenzo Silva ha pasado de puntillas por el panorama literario patrio del año pasado. Navegando por la Red he encontrado escasas reseñas de repercusión mediática importante. Ausente el magisterio de Ricardo Senabre, pocos la han traído a las mientes para resumir lo mejor del año. Sin embargo, es una novela cuanto menos atractiva y que se debe tener en cuenta por su armazón y técnica constructivas.

La obra tiene dos partes bien diferenciadas, aunque no simétricas: una primera, la más novelesca, enfrenta a dos seres ("feos", pero no tanto) solitarios de la noche que rompen su hermético caparazón para encontrarse, entregarse y amarse. La otra, de considerable menor tamaño, es la investigación que hace uno de ellos sobre el otro: parte más periodística y documentalista. Me interesa más la primera, donde se observan mejor las dotes de Silva en el arte de contar. 

El encuentro de esos seres se narra desde la primera persona de la chica, Mónica (de hecho, toda la novela es una introspección psicológica homodiegética); en este sentido, el autor ha penetrado con precisión y sabiduría en el alma femenina -tarea no fácil desde luego para un varón, pero en la que Silva ya ha demostrado antes su pericia-. Salvado el escollo inverosímil de las primeras reacciones impertinentes del protagonista, Ramón, que harían huir hasta a la mujer más tolerante, la relación entre ambos se va cuajando y nutriendo, sobre todo, a base de diálogos veraces y muy bien armados. Se utilizan asimismo, de forma interactiva (con lista en Spotify), canciones que forman parte de la banda sonora de la vida de ambos y que además les sirve para comunicarse cuando las palabras no son suficientes. Lorenzo Silva siempre ha estado muy atento a las nuevas tecnologías: ahí están sus perfiles públicos; en la presente obra además reproduce conversaciones por Skype. La elección de canciones es discutible, pero no debo valorar los gustos en este aspecto de cada uno, sólo comentar que pese a la inclusión de algún grupo o cantante fuera de la órbita común, no pasan de ser canciones bastante manidas; no es ahí donde buscar el atractivo del texto. Atento siempre a la realidad más apremiante (vidas.zip), Lorenzo Silva, además, no deja de lanzar zarpazos a la actualidad a través del trabajo precario al que se ha visto abocada la protagonista.

La segunda parte, más breve, me parece menos interesante narratológicamente hablando. Más veraz, sí, pero menos literaria, aunque da la impresión de que esta parte es el eje sobre el que descansa la primera y lo que más le interesaba al escritor. No debo desmenuzar la novela, pero los que quieran obviar el secreto que esconde el hombre, pueden seguir este enlace, en el que comenté no hace mucho, a base de un libro de memorias y de una película, la profesión que oculta el personaje masculino. A este respecto, Lorenzo Silva siempre ha mostrado su predilección por esta ocupación o afines y no es nada nuevo que la defienda, lo que sí hay que destacar es que su opinión choca, afortunadamente, con la troupe progresista y que no hace mucho ha dado que hablar por comentarios fuera de tono en Barcelona.

En conclusión, un hito más -amatorio sin caer en lo empalagoso, redentor por medio del ejemplo y el sacrificio personales y concienciado del valor de las labores denostadas- en la dilatada trayectoria de Lorenzo Silva. Tal fecundidad la agradecemos sus lectores.

2 comentarios:

Licantropunk dijo...

¡Vaya! ¿Qué ha pasado este mes de marzo? ¿Te han atado a un teclado? Ja, ja. Mi inactividad ha coincido con una explosión bloguera por este lado de la galaxia. Pues de Lorenzo Silva mi única referencia es "La flaqueza del bolchevique", que me gustó mucho. Después no he seguido su famosa trayectoria en el género policíaco (o "guardiacivilesco"). Comentas la elección de canciones y recuerdo que en aquel el libro el protagonista era el disco "Upstairs at Eric's" de Yazoo, uno de mis favoritos de todos los tiempos. Luego hicieron una adaptación cinematográfica de la novela, dirigida por Manuel Martín Cuenca, y cambiaron a Yazoo por ¡Extremoduro! En fin, casi igual...
Saludos.

Angelus dijo...

Me alegra que hayas percibido esta inusual actividad bloguera, achacable a unos días de inspiración (¡!) en las pasadas vacaciones sedentarias por culpa de enfermedades familiares. Mi querencia por Lorenzo Silva es conocida por los que sigan (¿?) este blog. Yazoo forma parte de mi banda sonora sentimental, aunque no tengo ningún disco suyo; habrá que remediarlo. Saludos.