Hilario Barrero, "Diarios (2012-2013)"

Author: Angelus / Etiquetas: , ,


La serenidad de la vejez. La etiqueta del caballero. La sensibilidad del oyente musical. El atesoramiento de la infancia. El cosmopolitismo del viajero. La porosidad del paseante. Estas etiquetas -mal que bien- podrían resumir de manera sincrética y paralelística la última entrega de los Diarios de Hilario Barrero: neoyorquino sobrevenido, docente jubilado, poeta hondo de la experiencia y editor de amigo.

Lo primero que llama la atención del libro es lo reducido de su formato y, por ende, sus apretadas letras y renglones, que no permiten ni descansar la vista ni remansar la dicha receptora. En La Isla de Siltolá deben contar con la agudeza visual del lector a la hora de elegir esta clase de edición tan liliputiense. En una época de libros por doquier de gran tamaño, un texto tal resulta anacrónico y sádico. Superado este "diminuto" escollo inicial, la lectura de la obra deviene en placer sibarita: uno se traslada en compañía de HB a la ciudad de los rascacielos, asiste en platea al devenir de sus gentes y estaciones, pero también rememora el pasado hispano (toledano) del autor y se encandila con imágenes poéticas urbanitas. Todo sin acritud, con savor faire, con fina ironía a veces, en un lenguaje llano -como no puede ser de otra manera dado el género adoptado-, pero cuidado, que no rehúye tropos ni greguerías. Y ese tú compañero vivencial que se nos hurta, pero que aparece omnímodamente.

Domingo, 1.- Coleccionan plumas estilográficas, óperas raras, primeras ediciones de novelistas de la generación perdida, fotografías en blanco y negro, relojes de bolsillo de oro y desde la ventana de la sala tienen una vista alucinante de Manhattan y de Brooklyn. Una casa es un mundo con una cama de matrimonio fría y sin hacer.

2 comentarios:

H. Barrero dijo...

Le decía a Ballerina, que ha sido la portadora de la buena nueva de tu reseña en la madrugada (para mí) del Viernes Santo, que ya, en el primer párrafo de tu nota, quedaba perfectamente resumido las principales "vertientes" del diario. Gracias por tu lectura y tus palabras. Veo que a Ballerina se le olvidó adjuntar con el libro las gafas que iban incluidas para una mejor y más cómoda lectura del libro. En serio, muchas gracias.

Angelus dijo...

Me alegra que mi comentario haya sido de tu agrado. Siempre he preferido las memorias a los diarios (el reposo reflexivo del recuerdo a la inmediatez), pero desde hace algún tiempo, y leyendo algunos (el tuyo o los de Jiménez Lozano, por ejemplo), estoy cambiando de parecer. Las gafas van incluidas en mi rostro desde edad bien temprana, pero ni aun así... ¡je, je! Gracias a ti por proporcionar momentos tan placenteros de lectura. Saludos.