"Invasión". David Monteagudo

Author: Angelus / Etiquetas: , ,


Ayer un seguidor comentó la parálisis del blog. Si bien es cierto que las novedades domésticas imponen sus prioridades, que uno de los pocos lectores de esta bitácora sacara el tema a colación eleva la autoestima del que suscribe (algo que el ego agradece). A este impenitente lector va dedicada la entrada, tras casi medio año de abandono.

David Monteagudo está padeciendo el síndrome de las alturas. Tras el éxito de Fin (2009), la sequía creativa se apoderó del escritor, quien solo dio a la imprenta obras pretéritas -guardadas en el baúl en espera de tiempos mejores y que Acantilado se dio prisa en publicar bajo el paraguas protector de su primera novela-; fueron acogidas con tibieza por público y crítica -salvo excepciones-, dando pábulo a la imagen del burro flautista. Ha regresado este año con una obra que pretende emular el tono fantástico y kafkiano de Fin. La prestigiosa Acantilado no ha mordido el anzuelo y ha dejado de confiar en Monteagudo, por lo que el autor ha debido recurrir a otra editorial y otras formas de financiación (agotado, parece, el crédito remanente de Fin, derechos fílmicos incluidos).

Invasión cuenta la pesadilla vital de un oficinista, García, rodeado de seres que se van transformando, en imparable progresión, en gigantes de tres o cuatro metros que él solo parece percibir. Desde el propio título, uno recuerda la película de Philip Kaufman La invasión de los ultracuerpos, remedo a su vez de un clásico del cine de terror en blanco y negro: si en el filme el físico de las personas permanecía indemne -lo que hacía más difícil percatarse de la invasión extraterrestre-, en la obra que me ocupa se produce la mutación contraria: el "espíritu" de las personas permanece y es, en cambio, su apariencia externa la que sufre una transformación que el protagonista percibe como monstruosa; se mantiene, por el contrario, la lucha estéril del individuo contra la masa y personajes clave como el del psiquiatra, que en principio parece ayudar al paciente diagnosticado de alucinaciones, pero que, a la postre, se revela como parte del entramado conspirador. 

García así sin más, despojado como antihéroe kafkiano del nombre de pila, es un ser que soporta una vida provinciana mediocre y anodina: un trabajo alienante y una vida matrimonial insulsa, que de repente ve menoscabada su tranquilidad vital con la aparición progresiva y desasosegante de "alucinaciones" en forma de gigantes a su alrededor. Menoscabo sí, pero también aliciente que le saca de un marasmo sentimental abocado al fracaso y que le obliga a replantearse el conjunto de su vida. Porque García, pese a la mediocridad de su existencia, está dotado de una gran introspección psíquica y de un clarividente don para el análisis de las situaciones; esta característica le separa de los protagonistas del genio de Praga. Montegaudo recurre en la novela a un leitmotiv -presente acertadamente en la portada del libro- que sostiene la salud mental de García y obliga al lector a mantener en suspenso su diagnóstico clínico.

Monteagudo ha liberado esta vez su estilo de todo adorno poético. Más allá de las implicaciones simbólicas que se puedan desprender de la anécdota -y que el propio escritor parece fomentar- la técnica narrativa es simple y se ciñe escrupulosamente a los cánones de la narración heterodiegética y omnisciente. El final, para aquellos que, como uno, rememoren el filme antes citado, es más que previsible, pero es éste un pecadillo perdonable para una novela interesante como todas las de este notable escritor, que nunca se quitará, con razón y por desgracia, el sambenito de Fin.

2 comentarios:

Licantropunk dijo...

Celebro tu retorno, qué gran noticia. Sí, el tiempo, ay, las obligaciones, uff, pero sacar un rato de cuando en cuando para escribir, para que brindes tus buenas letras a tus lectores, es de mucho agradecer. Recuerdo cuando Monteagudo saltó a la fama con "Fin" y se le quiso vender como el gran talento oculto de la literatura española. Reconozco que me gustó aquella novela, como también me gustó otra que leí después, "Brañaganda" de las que supongo que estaban en ese baul que mencionas. Tomo nota de esta recomendación, seguro que me gusta. ¡Vaya! Ahora que lo pienso no he visto "Fin" en su versión cinematográfica. Habrá que remediarlo también.
Saludos.

Angelus dijo...

"Brañaganda" y, también, "Marcos Montes" son buenas novelas, sin la "excentricidad" de "Fin", pero con el mismo don fabulador. La película me parece bastante mala. Gracias por tus palabras. Los deberes domésticos me impiden escribir con la escasa frecuencia de otrora. Saludos.