Chris Kyle: el héroe americano que Clint Eastwood quiso ser

Author: Angelus / Etiquetas: , , , ,


A las memorias del francotirador, miembro del cuerpo especial de los SEAL, Chris Kyle no se les puede pedir más de lo que prometen. La película de Clint Eastwood, basada en esas memorias, promete mucho más de lo que ofrece, en especial, para aquellos que siguen creyendo que el otrora "Harry el Sucio" se ha transmutado en el nuevo John Ford de nuestra época.

Chris Kyle retiene el dudoso honor de acaparar el mayor número de muertes como francotirador en la historia militar de los EE. UU. Poco antes de morir paradójicamente a manos de un excombatiente al que estaba intentando rehabilitar, vamos a pensar que dictó estas memorias al novelista y especialista militar Jim DeFelice, autor que confecciona un libro ameno sin sobresaltos y que tiene el mérito añadido de incluir fragmentos reflexivos de su esposa, los cuales ofician como contrapunto íntimo a los excesos vehementes guerreros de "La leyenda", como se le llegó a conocer. La vida truncada de Kyle es un somero epítome de la mentalidad más conservadora estadounidense: cristiano sin excesos que piensa que tiene a Dios de su lado, patriota acérrimo, profesional vaquero del rodeo en su juventud, defensor del núcleo familiar y entusiasta de las armas. Las máculas que aporta a su autobiografía: episodios alcohólicos y veleidades gamberras -se agradece la desinhibición del autor a la hora de contar estos pormenores-, no ensombrecen una trayectoria profesional intachable en su acumulación de muertes enemigas, en su búsqueda constante y casi suicida del enfrentamiento y en la defensa altruista de sus compañeros (lo que le llevó, una vez licenciado, a ayudar a los militares damnificados por el conflicto en Irak). Por lo demás, fue Kyle una persona bastante primitiva en su mentalidad e inquietudes, un ser que alcanzó la felicidad a base de una estrechez de miras muy propia de los nacionales norteamericanos y de una confianza ciega en sí mismo.

Por su parte, el director de cine Clint Eastwood continúa no dando de sí más de lo que potencialmente puede, que no es mucho. Resulta significativa su fascinación por un personaje como Chris Kyle: bastante plano, pero compendio de lo americano. Eso sí, Eastwood ha jugado "sucio" dulcificando las manchas antes citadas de la autobiografía hasta borrarlas de un plumazo y dotando, en su lugar, a su personaje de una complejidad mental que en la realidad nunca tuvo: el ser primitivo auténtico es sustituido por un ente más atractivo intelectualmente. Al mismo tiempo, ha pretendido hacer un nuevo western, tan de su agrado como actor, creando un antagonista árabe también francotirador, cuyo duelo, a la manera de Enemigo a las puertas, articula y sostiene el guion, manteniendo el suspense. No se pueden negar momentos exitosos en algunas secuencias fílmicas, pero están circunscritos a los episodios guerreros. La obra en sí misma testimonia una ciega mentalidad retrógrada y la película, por más que Eastwood haya intentado dotar a su héroe de una etopeya sustanciosa, resulta irrelevante en el abordaje de problemas de tanta enjundia como el conflicto de culturas y la justificación de la invasión armada, aspectos prácticamente obviados por el filme, más interesado en ofrecer al mundo el retrato de un héroe americano comprometido con su país.

2 comentarios:

Licantropunk dijo...

¡Vaya! ¡Te has leído el libro! Eso seguro que se merece un Corazón Púrpura. O dos, ja, ja. A mí el guión de la película me pareció pésimo, al nivel de la propia cinta. Y supuse que debía ser bastante fiel a la biografía de "La Leyenda". Seguro que, como dices, se intento incluso mejorar en el celuloide, pero para mí la elección de Bradley Cooper como protagonista ya fue el repateo máximo: esta película era para que la hubiera protagonizado Stallone o Schwarzenegger y no intentar engañarse con los propósitos de la cinta, que sin duda son los de animar a los jóvenes estadounidenses a hacer turismo invadiendo un país... Plana, plana.
Saludos.

Angelus dijo...

Te puedo confirmar que disfruté más con el libro que con la película: por lo menos, en él no había truco ni engaño, y no está mal narrado por el "negro" de turno; no es ni más ni menos que lo que promete. Lo de Eastwood no tiene nombre... Saludos.