Ciclo de cine polaco (III). "Jack Strong"

Author: Angelus / Etiquetas: , ,


Jack Strong culminó el pasado lunes el miniciclo de cine polaco en Sevilla. Se podría hacer una valoración notable de la muestra de este año, a pesar de la reducción a la mitad de las proyecciones -seis filmes- que ahora pueden ver en su totalidad algunos afortunados en Valencia. Si Deep love sorprendió por su peculiar tratamiento del documental y Papusza deparó un esforzado ejercicio pictórico-poético, la ahora reseñada Jack Strong se ajustó correctamente a los cánones de género para dar cuenta de un thriller de espías a la antigua usanza, ubicado y realizado, eso sí, en y desde el antiguo telón de acero. Curiosamente las tres películas están "basadas en hechos reales" (ese latiguillo con el que desde hace años se pretende arteramente atraer al espectador).

La obra se centra en la controvertida, aunque en general aplaudida y condecorada, figura del coronel polaco Ryszard Kukliński (no confundir con un homónimo asesino a sueldo) y su actividad como espía al servicio de la CIA. Cual biopic al uso, el guion muestra la cara más honesta, patriótica y filantrópica del militar: tras la sangrienta y chapucera represión militar de manifestantes en Gdańsk y Gdynia en 1970, Kukliński reniega del comunismo y, más en concreto, del yugo soviético que sojuzga a su país y decide filtrar -sin compensación económica alguna- documentos clasificados a los EE.UU., convirtiéndose así en el principal suministrador de material top secret durante una década, hasta su accidentada fuga a Norteamérica ante el peligro de revelación de identidad por los servicios de contraespionaje.

El tratamiento que el director ha querido dar al filme es el del más genuino suspense. El espectador polaco no habrá podido disfrutar de la incertidumbre del destino del conspirador -pues es un personaje sobradamente conocido-, al revés que los no avezados en asuntos polacos y de espías. La obra comienza, tras una desafortunada escena cuasi gore, con un interrogatorio al protagonista que el receptor bien pudiera ubicar en Polonia; a partir de ahí se desarrolla un largo flash-back de las incursiones de Kukliński en las intrigas de espionaje, interrumpido por breves secuencias de dicho interrogatorio; del cual sólo al final se desvelará su ubicación exacta después de una simbólica y negra cortina descorrida, cual acerado telón arrumbado.

Desafortunadamente, el director desaprovecha las historias íntimas del coronel para indagar en sus aristas y lado menos amable: el abandono conyugal por la actividad conspiratoria ilícita, el deterioro de las relaciones paternofiliales y las amistades con militares desapegados al régimen. La cinta de espías le gana terreno a la profundización psicológica, todo en aras de la tesis antisoviética y de la entronización del personaje. La ambientación varsoviana es correcta, aunque un tanto de cartón piedra. Y el actor... el actor Marcin Dorociński cumple en su versión más sufridora: ya se ha podido apreciar en más de una ocasión sus "virtudes" actoriales para dotar a sus personajes de rostro y maneras, en exceso, apesadumbrados.

Resta por último comentar la caracterización de personajes históricos como el general Jaruzelski o Brézhnev, que caen en la parodia rayana en lo burdo. Como contrapartida, la filmación de una larga escena de persecución invernal en Varsovia con los vetustos automóviles polacos de los 80 y el consiguiente sonido de la nieve triturada es espectacular y lo retrotrae a uno a épocas y lugares pasados: sin duda, lo mejor del filme.

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