"Leviatán". Andréi Zvyáguintsev

Author: Angelus / Etiquetas: ,


Leviatán, el monstruo marino creado por Yahvé, es el símbolo de la sociedad rusa postsoviética en el filme homónimo ahora en cartel y hace poco a concurso en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Una sociedad caciquil y corrompida desde la base de sus poderes fácticos: policía, justicia e iglesia. Esto es lo que denuncia en su película el director Andréi Zvyáguintsev, y para ello toma como punto de referencia el microcosmos de una localidad costera y la desgraciada peripecia de Kolia: un pobre hombre, mecánico, casado en segundas nupcias con un bella mujer y con un hijo de su primer matrimonio. En pocos días, Kolia se ve despojado de su casa, de su libertad  y de su esposa; las dos primeras ausencias, por la voracidad del alcalde -el cacique local-; la mujer, por las consecuencias de una infidelidad protagonizada por un antiguo amigo llegado desde Moscú para asistir al protagonista en su infructuosa defensa jurídica.

Es en esa imbricación entre lo público y lo privado donde hay que buscar la base argumental y narrativa de esta bella y perturbadora película: la lucha de un insignificante obrero contra todo un sistema, pero también su drama sentimental. El director apoya esa dualidad con una alternancia rítmica de secuencias, pero con una constante estética: elegantes movimientos de cámara y encuadres precisos (aquí hay un director que sabe planificar las escenas y buscar el ángulo mejor desde el que filmar). Los personajes mejor configurados (e interpretados) de la película no son los que protagonizan el tormentoso triángulo sentimental, sino los del alcalde, inmenso el actor Roman Madjanov (su ausencia hacia la mitad del filme hace que se resienta el interés de la obra) y la esposa del amigo policía (reflejo del matriarcado eslavo). Las espectaculares imágenes del entorno de la localidad, reforzadas por una premiada fotografía, ofrecen apoyo dramático a la historia.

Muchos espectadores guardarán en la retina la imagen del esqueleto de la ballena varada del cartel del filme, pero uno destaca sobre todo la secuencia de la excavadora que destruye la casa de Kolia, filmada de frente y con una tremenda pala-boca que devora, cual monstruo, toda una existencia reflejada metonímicamente en la vivienda. Otro monstruo se erige como lo más condenable moralmente del filme: la iglesia ortodoxa rusa, cómplice y beneficiaria, a la postre, del crimen: esa secuencia final del nuevo edificio religioso, construido sobre el terreno de la casa usurpada, resulta sangrante.

Y un elemento omnipresente y embrutecedor: el alcohol, el temible vodka ruso, herencia evasiva de la era soviética, y del que una generación entera aún no ha podido escapar.

3 comentarios:

ethan dijo...

De acuerdo en todo. Una película impactante, y la secuencia del final cuando descubrimos lo que se ha levantado en el solar es sobrecogedora...

Licantropunk dijo...

Tengo que verla, de este director vi "Elena" y me encantó.
Saludos.

Angelus dijo...

ethan, me alegra compartir opiniones. En la lucha con "Ida" estará en su camino al Óscar.

Licantropunk, la tengo pendiente. A ver si la consigo. Saludos.