Ciclo de Cine Polaco (II). "Papusza"

Author: Angelus / Etiquetas: , ,


Cual Cristo gitano, Bronisława Wajs, "Papusza" ("Muñeca" en romaní), arrastró durante casi toda su vida el estigma de la escritura. Con esta malsana para los gitanos inquietud, abrió la caja de pandora de la sarta de calamidades que jalonaron su triste singladura vital: palizas de sus progenitores -incapaces de transigir con una gitana letrada-, matrimonio no deseado con un hombre mucho mayor, maltrato físico y mental de éste, repudio por su propia comunidad gitana (este es el hecho crucial de su existencia), internamiento psiquiátrico e, incluso, cárcel; finalmente, el olvido: Papusza renegó de sí misma y de su condición de poeta. A esta letanía de "bienaventuranzas" hay que añadir la persecución nazi a los de su etnia y las consecuencias de la guerra.

La segunda película del Ciclo de Cine Polaco Contemporáneo llegó al CICUS sevillano con el prestigio de varios premios en la SEMINCI de 2013. El filme narra la vida real de la citada Bronisława Wajs, nacida en el seno de una familia polaca de gitanos nómadas que se ganaban la vida como músicos ambulantes. Desde niña sintió una nociva curiosidad por esos signos negros que manchaban las páginas en blanco de los libros; aprendió a leer a escondidas, con la ayuda de los payos que encontraba en su camino; pero en ella, había un plus más: una inquietud poética que se plasmó en versos romaníes sencillos, que transmitían la simbiosis de los gitanos con la naturaleza y sus ansias ancestrales (de todas formas, el guion da poca cancha a los textos de la autora, la lírica hay que buscarla más bien en la puesta en escena: los magníficos planos de exteriores). La presencia temporal de un fugitivo payo en su comunidad gitana funcionó como resorte para un alma poética permeable; fue este payo quien publicará, para maldición de Papusza, la obra de ésta y su propia experiencia con los gitanos. Ellos nunca les perdonarían a ambos que desvelaran públicamente lo que consideraban secretos milenarios de los de su raza.

La película está contada de manera sincopada, con constantes saltos temporales que fragmentan la narración. Lo que descuella del filme es la exquisita fotografía: antes que nada la obra es una oda a la naturaleza virgen polaca, donde las caravanas gitanas logran una mímesis casi total con el paisaje. Esta libertad salvaje que transmite el filme contrasta con el enclaustramiento de los pisos comunistas en el marco del asentamiento gitano que se propusieron las autoridades del país tras la guerra. El mensaje de la película es ambivalente: apuesta por la atávico, pero los gitanos, como tales, son objeto de una sangrante visión crítica por su mentalidad intransigente. El difunto director Krzysztof Krauze muestra predilección por la marginalidad artística (la también aclamada Mi Nikifor narró en 2005 la vida de un pordiosero pintor naif)  y por un manejo omnipotente sobre sus personajes protagonistas, a los que convierte en cuasi muñecos: muestran un exceso de pasividad, hasta el punto de parecer juguetes en manos de un destino trágico; esto es perceptible, sobre todo, en la interpretación de la actriz que encarna a "Papusza", Jowita Miondlikowska, protagonista así mismo de la también triste Plac Zbawiciela (2006). Películas, las tres citadas de Krauze, que no ofician, precisamente, de terapeutas artísticos para caracteres melancólicos.

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