Rematando el año. Lo mejor de 2014

Author: Angelus / Etiquetas: , , ,


Ida, Ida, y otra vez Ida. El despertar emocional de una novicia y la memoria antisemita polaca ocultaron con su manto de nieve en blanco y negro la exuberancia colorística del resto de películas (¿y el arte?) de este agonizante año.

Una bella y dolorosa historia de amor tamizó con fortuna el conflicto árabe-israelí en Omar.

Wes Anderson dio otra vuelta de tuerca a su universo creativo naif, esta vez con el referente de Stefan Zweig, en El gran hotel Budapest.

No lo mejor, sino de lo peor del año fue la lamentable pérdida de un actor monstruoso, por devorador de planos: Philip Seymour Hoffman.

El cine español se salió de madre. Los ocho taquillazos vascos reventaron los tópicos y la simpleza argumental patrios. Menos mal que la creatividad artística norteó las obras de dos directores del sur, los sevillanos Alberto Rodríguez y Paco León, en la cima momentánea de su arte: La isla mínima y Carmina y amén.


No ha sido un bueno año "javieril": ni el solipsismo de Javier Marías, ni la non-fiction de Javier Cercas confirmaron sus respectivas obras precedentes. Uno, más bien, se dejó encandilar por la desmesura novelística de El jilguero, obra amasada de nostalgia y pintura.

Nos vemos allá arriba de Pierre Lemaitre fue una más que digna conmemoración narrativa del aniversario bélico. El éxito francés a veces depara alegrías.

Szymborska regresó de entre los muertos traída de las manos de Abel Murcia y Gerardo Beltrán: Hasta aquí.

2014 recuperó la mejor versión de David Torres: Todos los buenos soldados (Gila en Marruecos) y Lorenzo Silva: Los cuerpos extraños (A Bevilacqua y Chamorro les salen canas). Ambos en la estela del noir.


Peter Hammill, esta vez acompañado del guitarrista Gary Lucas, continúa la prédica de arte y ensayo en el desierto mediático del rock: Other world.

Angus y Julia Stone, con su falsa querencia indie, acariciaron los oídos de los degustadores de folk-pop con su disco homónimo.

Basia Bułat desbordó la Sala Fun Club sevillana de simpatía, sencillez, virtuosismo instrumental y buenas canciones en un concierto versión solo.

Ravi Coltrane confirmó sobre el escenario del Teatro Central que los genes saxofonísticos no están echados a perder.

El noruego Jacob Young demostró sapiencia jazzística reclutando al trío polaco de Marcin Wasilewski.