"Omar", Hany Abu-Assad

Author: Hutch / Etiquetas: , ,


Si alguien hubiese querido apreciar significativamente por medio del celuloide -al margen de calidades estéticas- cuál es la situación de desamparo de los palestinos en la Cisjordania árabe no debiera haber dejado escapar la proyección de la película canadiense Inch´Allah de Anaïs Barbeau-Lavalette hace, por estas fechas, un año. Ahora bien, que nadie en este momento pretenda tal cosa con el filme palestino Omar de Hany Abu-Assad, actualmente en cartelera. La nacionalidad de la obra no deja lugar a dudas sobre el lado del que se inclina la balanza de simpatías en el conflicto, sin embargo, el director ha sabido escapar a la tentación panfletaria, para centrar su película en un drama personal de amores, traiciones y fidelidades. Por esto, es digno de aplaudir su filme y, por esto, va a escapar a la coyuntura temporal y quedar en la retina de los degustadores de buen cine, más allá de tesituras ideológicas y circunstancias históricas mutables.

Omar es un joven panadero palestino enamorado de la hermana del cerebro de una pequeña célula terrorista latente, de la cual él mismo también es miembro. Para ver a su joven amada, debe arriesgar la vida salvando el muro israelí que separa sus localidades. Con la sangrienta entrada de la célula en acción, se desencadena el verdadero conflicto de la obra: es entonces cuando aparece en escena el jefe judío de los servicios de inteligencia, motor de la tragedia (y posterior venganza) de Omar y motivo último de su drama personal; la presencia de un traidor árabe que delata ante los judíos a sus compañeros y la intriga de su descubrimiento no son esenciales, la película no es una obra de espionaje ni un thriller. Con el apoyo de una pareja de protagonistas jóvenes, bellos y muy naturales en su interpretación, el director estiliza la puesta en escena y la fotografía lo justo para crear una obra de arte, no un mero documento histórico; además, el simbolismo de algunas escenas (en la celda de aislamiento o la ascensión repetida del muro) teje una red interpretativa múltiple para un receptor perspicaz.

Las elipsis extrañas, las mutaciones injustificables en la cara del protagonista y un enredo demasiado "enredado" del supuesto thriller, no deberían quitar mérito a una obra cuajada. Tampoco es mérito mío descubrirlo, los premios y nominaciones ya avisan de ello. El año ya ha deparado dos obras maestras: la polaca Ida y ésta, todo lo que venga después será un añadido grato. El centro de gravitación cinematográfico se sitúa, de momento, en el extrarradio. ¡Ah!, un aviso para navegantes: el final, aunque previsible en su instante postrero y crítico, sacude el ánimo del espectador como un latigazo.

2 comentarios:

Licantropunk dijo...

Me recuerdas que aún no he visto "Ida", a ver si me pongo a ella. Creo que las producciones del tipo de la que tan bien hablas, "Omar", buscan por todos los medios escapar de tomar partido, para, precisamente, lo que indicas, perdurar. Otra que apunto.
Saludos.

Angelus dijo...

"Ida" son palabras mayores. Ésta, con sus pequeñas deficiencias, da cuenta de un director con oficio, ideas claras y sabio manejador del ritmo narrativo. Saludos.