"Llenar el vacío", Rama Burshtein

Author: Hutch / Etiquetas: ,


Malos tiempos para Israel. Pero, ¿acaso lo han sido buenos alguna vez? A las condenas más o menos oportunistas de la campaña antiterrorista iniciada hace algunos días en Gaza, se suma, en materia específica de este blog, la casi coincidencia en la cartelera de sendas películas de los bandos enfrentados, la palestina Omar y la israelí Llenar el vacío. Si la primera trasciende el enfrentamiento armado para ofrecer un mensaje intemporal sobre la problemática de las relaciones personales y los sentimientos humanos, la segunda tiene una malsana ideología centrípeta: no existe nada más allá de la comunidad ultraortodoxa jasídica alrededor de la que gira la totalidad de la trama del filme y a la que pertenece asimismo su directora, Rama Burshtein.

La protagonista, Shira, es una joven judía a la que intentan convencer para que se case con su cuñado, tras enviudar repentinamente éste de su joven esposa, hermana de Shira. La boda resolvería el problema del cuidado que requiere su primogénito y la marcha del viudo a Bélgica, donde tiene concertado otro matrimonio. Pero esta solución no tiene en cuenta los anhelos de la joven, quien ve cómo de pronto su prometido, de la misma edad, la repudia. La hora y media de metraje de la película es una constante agonía interior de la chica, escindida entre sus deseos y su obligación, a la vez que un documento folclórico de las costumbres de la comunidad hasídica a la que pertenecen todos los personajes del filme.

El problema de la película no radica tanto en el credo subyacente; al fin y al cabo, la pertenencia a determinados grupos sociales, aunque intransigentes, es muestra de una decisión vital perfectamente respetable, como en la estrechez de miras, el continuo contemplarse el ombligo y una estética irritante: frenesí de planos medios cortos, puesta en escena claustrofóbica y una fotografía que pretende elevar el color blanco tipo Ariel a la categoría de arte -véase el cartel-; elementos que alejan a este espectador y le provocan rechazo. Ni siquiera la sobrevalorada interpretación de Hadas Yaron como Shira, premiada en Venecia, amortiza el precio de la entrada. Sí, parafraseando fácilmente el título, es difícil llenar el vacío que implica el visionado de esta obra.

0 comentarios: