Muestra de cine polaco en Sevilla: "Piąta pora roku"

Author: Hutch / Etiquetas: , ,


La segunda entrega del ciclo cinematográfico polaco tuvo lugar ayer lunes 25 con la proyección de "Piąta pora roku" ("La quinta estación del año" de 2012), firmada por Jerzy Domaracki, y supuso un contrapunto sabio y necesario, en la Programación de la Muestra, al dramatismo, estatismo y sobriedad de la película anterior, "Pręgi".

El filme se plantea como una "road movie made in Poland" desenfadada y sentimental. Una pareja anciana: ella, recién enviudada de un artista y expulsada del hogar por el hijastro, él, exminero, amante de las palomas y trompetista aficionado, inicia un largo peregrinaje, junto a las cenizas del marido difunto (¡en un termo!), desde la Silesia profunda en busca del mar, donde deben reposar los restos incinerados. En ese trayecto conjunto en coche se produce una previsible transformación en el ánimo de la mujer, desde el inicial rechazo al hombre por su vulgaridad al enamoramiento; para ello han debido transitar diversas estaciones en el camino: la rivalidad automovilística con prepotentes turistas alemanes, el robo a manos de una joven autoestopista, el encuentro familiar largamente postergado de la mujer (había huido del hogar con un hombre casado), la rocambolesca asistencia a un parto, el encuentro hippie con moteros, un accidente que les obliga a pernoctar en la granja de un alcohólico, incluso hasta el amago de infarto del hombre, para ya finalmente arribar al mar, donde un peculiar Caronte espera a la mujer para iniciar el viaje definitivo. 

Una apretada sucesión de escenas (etapas de la travesía) con un denominador común: el suave tono de comedia. Todo ello sostenido por un eficiente actor, Marian Dziędziel y  una actriz glamurosa, Ewa Wiśniewska. La mirada del director es diáfana y nada pretenciosa, subraya los elementos sentimentales (sobre todo al final) e intercala episodios paródicos por medio del personaje del amigo palomero del protagonista. La puesta en escena, así como la fotografía son correctas, mientras que la omnipresente música acusa cierta ramplonería: tiene un marcado tono verbenero que amenaza con arruinar algunas escenas.

En conjunto, una película amable y relajada, que da una imagen sabia de la Polonia reciente, al tiempo que muestra pinceladas de la época comunista y que continúa la buena racha comenzada por "Pręgi". La sala se nutrió de un número de espectadores más que aceptable y tan solo criticar algunos errores en los subtítulos, como el que hace referencia a Caronte, traducido como ¡Charon!

Muestra de cine polaco en Sevilla: "Pręgi"

Author: Hutch / Etiquetas: , ,


Un  año más el Instituto de Polaco de Cultura pone a disposición del público sevillano una muestra representativa del cine polaco de los últimos tiempos. Las sesiones, como en ocasiones anteriores, tendrán lugar semanalmente en el sede del CICUS.

Comenzaron las proyecciones el pasado lunes 18 con una obra de 2004, "Marcas" (Pręgi), de Magdalena Piekorz, quien repetirá con otra película en diciembre. El filme se centra en el trauma psíquico del protagonista a causa de la violencia paterna: una niñez marcada por la ausencia de la madre y por una educación basada en el castigo físico, hasta la huida definitiva del hogar. La obra tiene dos partes bien definidas: la dura infancia del protagonista antes mencionada y su vida adulta, "marcada" por esa violencia sufrida y no superada, sino, antes al contrario, reproducida en su vida diaria. La primera se puede calificar como admirable por la veracidad que transmite y por las magníficas actuaciones del niño (lo que no sería gran mérito si hacemos caso a las palabras del crítico Carlos Pumares: "Los niños son actores natos") y, sobre todo, de su padre, Jan Frycz. La segunda, con el personaje ya adulto, resulta más endeble, pues adolece de cierta simplicidad en el guion y una interpretación sobrecargada y demasiado autoconsciente del protagonista, Michał Żebrowski.

El punto de vista de la directora es comprensiva, pese a todo, con el maltratador, al que, al final de la obra, se le ofrece la redención, aunque instalado ya en la soledad más absoluta (redención que atrapa al vuelo también el hijo, gracias a la milagrosa aparición en su vida de una sufrida y paciente joven: la mujer, como ser salvífico y abnegado). La dirección de Magdalena Piekorz destaca por los sabios movimientos y emplazamientos de la cámara y por una pulsión narrativa admirable. La fotografía no se caracteriza por lo que me encandila: la brillantez, "defecto" este de muchas obras cinematográficas polacas y que uno no sabe si debe atribuir a la falta de medios (ayer pude asistir a la proyección del último filme de Woody Allen, "Blue Jasmine", donde se observa el fenómeno contrario: brillantez de la puesta en escena y de la fotografía, aunque el guion sea indigno del talento del autor, lo que descalifica radicalmente, y pese a las laudatorias reseñas, la obra); esta fotografía rudimentaria es cierto que refleja verazmente la pobreza de la sociedad polaca de los ochenta, cuando el comunismo estaba dando su últimos estertores, aunque seguía contaminado la vida y las relaciones sociales.

Una película, en definitiva, con brío y fuerza, firmada por una directora joven en plenos poderes del arte cinematográfico y el manejo de su instrumento narrativo. Esperemos que estas buenas impresiones se confirmen el próximo 9 de diciembre con "Somnolencia", Senność.

Amancio Prada en Cabezón de Pisuerga

Author: Hutch / Etiquetas: , ,


El monasterio de Santa María de Palazuelos fue en su momento uno de los más importantes conventos del Císter en España. La dejadez de su actual propietario, la Archidiócesis de Valladolid, llevó al cenobio a sufrir un deterioro tal que hizo peligrar su existencia. El acuerdo de los ediles de los términos cercanos de Corcos de Aguilarejo y Cabezón de Pisuerga ha permitido una rehabilitación ardua y solidaria, y, con ella, la posibilidad de admirar un recinto romántico único y, además, su utilización actual como centro cultural. La actuación de Amancio Prada el pasado 26 de octubre culminó una serie de actos dedicados a celebrar el evento de su inauguración como espacio cultural-artístico.

Amancio llevó a cabo un recital de altos vuelos, plenamente literario: místicos y románticos de los siglos XVI y XIX, con el prólogo tradicional del Romance del Infante Arnaldos. El bardo leonés volvió a emocionar al público y salió airoso de un trance técnico que interrumpió la audición durante algunos minutos y hacía peligrar el concierto: la avería de uno de los altavoces. Con sus habituales tranquilidad y buen hacer, se saltó el programa y, avanzando hacia el público en el altar que hacía las veces de escenario, improvisó una canción gallega a capela haciendo de su pecho un tambor, lo que sirvió para acallar a los más pertinaces y mostró las habilidades del cantautor -en la página "feisbusera" Amigos de Amancio Prada se puede disfrutar de la improvisación.