"La verdad sobre el caso Harry Quebert", Joël Dicker

Author: Angelus / Etiquetas: , ,


Me gusta la novela negra. Los primeros libros que devoré de niño fueron los de Agatha Christie, en aquel formato barato de la editorial Molino. Luego vino el descubrimiento del cine negro americano y de novelistas como Raymond Chandler. En los últimos tiempos he asistido feliz a la eclosión del género tras el éxito de Stieg Larsson. El escritor uruguayo Juan Carlos Onetti era un voraz lector de las novelas policiacas, de las que leía cuantas caían en sus manos (o en la cama donde pasó libremente sus últimos años de vida); "la mayoría de las que ve ahí son malas, pésimas, pero me las he leído todas", decía complacientemente a aquellos que le preguntaban; porque de todo hay en la viña del Señor: he disfrutado enormemente con Henning Mankell, Åsa Larsson, Lorenzo Silva o David Torres, aunque también ha habido notables decepciones: Petros Márkaris, Alicia Giménez Bartlett, Los manuscritos de Luis García Jambrina o Camila Läckberg. Una intriga sabiamente dosificada, la sordidez de ambientes, un protagonista-investigador perspicaz y complejo y una narración cuidada, aunque accesible, son los elementos que busco en ese maremágnum de novela negra que hoy se puede encontrar en las librerías.

Ahora nos llega el "boom" del verano, "La verdad sobre el caso Harry Quebert" del joven escritor suizo Joël Dicker, avalado por premios franceses, ventas multitudinarias, traducciones a mansalva y comentarios críticos halagadores. En una pequeña localidad estadounidense, Aurora (New Hampshire), se ha producido el macabro hallazgo, en el jardín del afamado escritor que da título a la obra, del cadáver de la adolescente Nolla Kellergan, después de treinta años de su desaparición. El escritor es acusado de asesinato tras descubrirse la relación entre ambos y el manuscrito de su libro más importante junto al cadáver, debiendo afrontar la pena de muerte. Todos los indicios apuntan a su culpabilidad, sin embargo otro joven y exitoso novelista, Marcus Goldman, hijo putativo de Quebert, se empeñará en demostrar su inocencia; para ello, se trasladará al lugar de los hechos y llevará a cabo un arduo y peligroso trabajo de investigación en colaboración estrecha, pese al rechazo inicial, con el sargento Perry Gahalowood. Éste es el esquema argumental con el que Dicker elabora un "thriller" de casi ¡setecientas! páginas, de longitud y simplicidad lectora aptas para el largo periodo estival. Y es que la novela parece estar compuesta con esa intención, la de ofrecer una lectura amena, resultona y fácilmente digerible, es decir, un "best seller" al uso, al que algunos parece que le han visto otras cualidades literarias que mi obtuso ojo lector ha pasado por alto.

El texto se articula en pequeños segmentos narrativos en los que se van mezclando diversos puntos de vista e historias: fragmentos de la obra maestra escrita por Quebert encontrada junto al cadáver -"Los orígenes del mal"-, conversaciones entre maestro y discípulo literarios, entre Goldman y su editor/agente, entre Goldman y su madre, narraciones en presente y pasado de la investigación, retrospecciones de la vida en Aurora aquel infausto verano del 75 en el que se produjo el deceso y del pasado formativo de Goldman. Una hábil, sí hábil, mezcolanza de narraciones que no confunde al lector porque se las fecha adecuadamente o se las introduce con precisión aclaratoria. En esta amalgama hay secuencias muy conseguidas, como los diálogos plenos de humor y acidez crítica con el editor (las bambalinas de la mercadotecnia puestas al descubierto), con la madre (al que algunos han pretendido encontrar semejanza con las películas de Woody Allen) y con el sargento (bonita historia de amistad con preámbulo de recelo mutuo). Sin embargo, y ya vienen los peros, hay otros fragmentos sonrojantes: la supuesta gran obra narrativa americana de Quebert es cursi hasta lo vomitivo y resultaría paródica si no fuera porque el narrador se la toma muy en serio y, en definitiva, la obra en su conjunto se trata de un "thriller", la historia de amor entre un treintañero y la adolescente es inverosímil, inocente y falta de enjundia temática (así que la posible semejanza perversa con "Lolita" de Nabokov se queda en agua de borrajas) y la intriga por descubrir al asesino se nutre de giros inesperados que pretenden mantener en vilo al lector, pero en los que se transparenta un facilón y demasiado efectista recurso detectivesco.

Aparte de esos diálogos antes mencionados, si esta novela merece algo la pena es porque es metaliteratura, porque nos habla de los entresijos del mundo literario y editorial y porque nos va contando paso a paso cómo se confecciona una novela y las dificultades por las que va pasando un escritor. Por lo demás, ese mundo pequeño (la localidad de Aurora), cerrado y repleto de secretos malsanos que un extraño investigador va sacando a la luz con la base del asesinato de una joven ya lo había contado mejor David Lynch en "Twin Peaks".


2 comentarios:

Licantropunk dijo...

O sea, que no. Vamos, tampoco pensaba.
Saludos.

Angelus dijo...

Buena decisión. Hay tanto donde elegir que no merece la pena perder el tiempo. Saludos.