"La caza", Thomas Vinterberg

Author: Hutch / Etiquetas: ,


La nueva película del antes "dogmático" cineasta danés Thomas Vinterberg refuta, con acierto, la tesis de que los niños nunca mienten por medio de la presentación de una obra en la que una inocente frase infantil de contenido sexual arruina la vida de un hombre maduro. La niña protagonista, que sufre cierto abandono familiar (los padres discuten sin acompañarla al colegio y el hermano adolescente pretende escandalizarla con fotos pornográficas), busca amparo y cariño en un maestro de la escuela a la que asiste, personaje encarnado por Mads Mikkelsen, quien al rechazar, con buen criterio, las efusivas muestras de aprecio, será objeto de un despecho infantil que encontrará ominoso pábulo en la directora de la escuela, para posteriormente enquistarse, pese a la absolución policial, en el núcleo vecinal y de amigos.

Una comunidad protestante bien avenida se convierte así en una jauría humana dispuesta  a la caza del inocente, pues en ningún momento la obra se permite la mínima duda al respecto, lo que facilita la total identificación del espectador con el sufrimiento del protagonista. La inicial pasividad de éste puede enervar a más de uno, pero no es más que la lógica respuesta ante la incredulidad virginal por la acusación. La violencia física a la que se ve finalmente sometido el denunciado termina por desatar su propia ira a base de golpes, que el propio espectador hace suyos.

Lo interesante de la película es cómo una comunidad se ve transformada por un inofensivo infundio en un núcleo salvaje dispuesto a ejercer el linchamiento visceral. Hasta la propia novia del protagonista, emigrante polaca que suelta un par de expresiones en la lengua eslava -no en vano Polonia está en los genes de la actriz, pese a la apariencia meridional-, llega a dudar de la inocencia del amante, lo que acentúa aun más una soledad que sólo es aliviada por la incondicional compañía del hijo de un anterior matrimonio. La verdad al final sale a la luz en la celebración eclesiástica de la Nochebuena -Dreyer pesa mucho en la cinematografía nórdica, afortunadamente-, pero el equilibrio ya se ha roto (el retorno al edén es una falacia) y la coda inquietante final no hace más que subrayar que el germen maligno de la duda no se ha logrado extirpar (no se puede hacer borrón y cuenta nueva de la ignominia).

Estéticamente, la película tiene tonos fríos, pretende la naturalidad de ambientes e interpretaciones-Dogma sigue tirando, a pesar de todo-. Las fiestas de amigos resultan bastante escandalosas y recuerdan las bacanales vikingas, y el paralelismo con la caza animal del venado, que abre y cierra la narración, quizás resulte demasiado obvio y recuerde a otros filmes.

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