Microrrelato agridulce

Author: Angelus / Etiquetas: ,


TRÁNSITO DULCE

Llamó a la puerta con suavidad, sabía que no hacía falta brusquedad alguna, deberían reconocerla sin aspavientos. Le abrieron con cautela, pero sin temor. Notó las miradas de la anciana pareja fijas en ELLA y les saludó con un fuerte apretón de manos; quería transmitir confianza -estaba cansada de clamores y llantos, no le gustaba que le implorasen-. Le invitaron a sentarse, ELLA aceptó, no en vano venía de tan lejos… Hasta le ofrecieron una copa de vino. “¿Cuál?”, “Uno dulce, por favor”. Sirvieron sendas copas y, mientras apuraban con deleite los tragos, se dio a conocer. Bastaron unas delicadas insinuaciones para que los ancianos comprendieran... No se sorprendió cuando ellos asintieron con un leve gesto a sus palabras; después, se miraron el uno al otro y juntaron sus manos. El roce con una de las copas hizo que ésta cayera al suelo y se derramase un poco de líquido sobre la alfombra; la mujer hizo ademán de recogerla y limpiar, mas él se lo impidió. “¿Qué importa ya? No tenemos tiempo para minucias”.

ELLA salió, al fin, de la casa. Antes, les había cerrado amablemente los ojos. Pocas veces fue tan dulce la partida.

7 comentarios:

¡Ahí te han «dao»! dijo...

Precioso.
Saludos.

Marcos Callau dijo...

Y pocas veces se ha narrado tan dulcemente. Un microrrelato estupendo.

Angelus dijo...

Gracias a los dos.

Ana Garcia dijo...

Me ha encantado Ángel, un lento balanceo hasta que se detiene la frágil cuerda de la vida. Saludos.

Angelus dijo...

Gracias, Ana, buena imagen para describir el texto. Saludos.

Licantropunk dijo...

Muy bueno. Te felicito.
Lo de la alfombra le podía pasar a mi madre sin ninguna duda, ay, la pobre, que D.G.M.A.
Saludos.

Angelus dijo...

Gracias, Licantropunk, pero no reconozco, aunque infiero su significado, esas siglas finales.