Dominique A en el Central

Author: Angelus / Etiquetas: , ,

Ayer, día 23, coincidieron, lamentablemente, en los escenarios hispalenses dos formaciones imprescindibles: el grupo rock de Dominque A en el Teatro Central y, apenas a 200 metros, la Orquesta Sinfónica Conjunta de la Universidad de Sevilla y el Conservatorio "Manuel Castillo" en el Auditorio de la ETS de Ingeniería. A despecho de algún "maleable" anónimo, que no podrá dejar su mala baba en este blog -que no desespere, seguro que habrá otras oportunidades para escuchar a la orquesta, reseñarla y que descargue su resentimiento por estos lares-, debí elegir al cantante francés por una simple cuestión de anticipación en la compra de las entradas (agradezco desde aquí la gentileza de los responsables del Central para solucionar generosamente la pérdida de las mismas).

El concierto, anunciado para las 21.00 horas, se retrasó 60 minutos por la prescindible actuación del telonero Benjamin Schoos. Llegado el  momento, Dominique A se presentó en el escenario acompañado por un sobrio cuarteto de batería, teclado, bajo y guitarra para presentar el disco de 2012 Vers les lueurs, con la canción homónima que dio comienzo al recital. Una hora y media enérgica de power pop y estilismo vocal: nadie como él para representar ese ejercicio musical anglo-francés que es la Nouvelle chanson. En una forma física envidiable, el cantante se metió al público -que nuevamente no llenó el aforo, como en el caso de otro concierto histórico, el de Swans- en el bolsillo a base de recorrer su trayectoria con elegancia y poderío musicales. Brilló Dominique sobre todo en los momentos duros de la actuación: aquellos en los que sus acompañantes secundaron al líder, con conciencia plena de su papel secundario ante la estrella, en las canciones con crescendo y riffs de guitarra. Uno no se esperaba que el admirador de los clásicos de la chanson ejerciera de rockero contundente de esa manera, pues el poderío vocal se le supone. No fue, por tanto, en la vertiente melódica donde sorprendió gratamente Dominique A, sino en la  rotundidad rockera sin paliativos de un concierto que se alargó generosamente en los bises. Además, estuvo el francés simpático y receptivo en la presentación de la serie vertiginosa de canciones -apenas sin descanso para que el espectador se repusiera, el mismo poco respiro que el propio cantante se daba a sí mismo en su sucesión de espasmódicos movimientos en el escenario.

Otra noche, una más, en el Central para recordar y alegrarse de la sorprendente presencia entre el público de compañeros de trabajo y fatigas. Au revoir!, monsieur Ané.

5 comentarios:

María Sierra Flórez dijo...

¡Qué maravilla, Ángel! Qué suerte poder ver a Dominique y, además, en la Central. Este hombre tiene tan buen gusto y clase, que hasta su pareja es polaca (si no cambió ya...) :)

Angelus dijo...

María, otro punto a favor del francés. Saludos.

Licantropunk dijo...

A Dominique A si lo conozco, y lo admiro. Qué suerte escucharlo en directo.
Saludos.

Linda Susan dijo...

Magnifique Dominique! Disfrute muchísimo y de pie!

Angelus dijo...

Licantropunk, disponer de un teatro alternativo como el Central sí que es una suerte. Saludos.

Linda Susan, dos horas y media de pie hubieran sido demasiado para mí, no estoy para esos excesos, o es que me he hecho muy cómodo. Saludos.