Premio Liebster Blog

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Este blog ha sido, amablemente, mencionado por Fernando Parra/Píramo, autor de Cesó todo y dejéme, en la relación de blogs recomendados por Liebster Blog. Leo que esta distinción tiene como objetivo dar a conocer en la red blogs de pequeña difusión y, al mismo tiempo, servir de acicate a aquellos que los mantienen y editan día tras día

Recibir esta enseña conlleva, parece, las siguientes encomiendas:
  1. Copiar y pegar el premio en el blog enlazándolo con el "blogger" que se lo ha otorgado.
  2. Premiar sus cinco blogs favoritos con la condición de que tengan menos de doscientos seguidores y dejarles un comentario en sus entradas para notificarles que han ganado el premio.
  3. Confiar en que continúen la cadena premiando a su vez sus cinco blogs preferidos.
No seré yo el eslabón que rompa dicha cadena. Podría citar cualquiera de los blogs que conforman la sección "Imprescindibles", pero ya que hay que escoger cinco, éstas son mis recomendaciones:
  1. Licantropunk. Por la perspicacia, sabiduría y humor que demuestra en el análisis del cine de todas las épocas.
  2. Hojas que fueron libros, libros que fueron vidas. Por la defensa del arte del buen escribir que hace en las enjundiosas reseñas de libros.
  3. El espejo que huye. Por el buen gusto estético que demuestra en las fotos que realiza, así como en los textos literarios y canciones que los acompañan.
  4. Close your books. Por la divulgación del inglés entre el alumnado y la constancia que demuestra, pese a su reciente creación. Para que continúe en el empeño.
  5. Polska viva. Por la difusión diaria del mundo polaco en España.

Dos Luises en la Feria del Libro de Tomares

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El Ayuntamiento de Tomares ha tenido el acierto de prestigiar la celebración de su Feria del Libro con la presencia del filólogo, poeta y estudioso de la literatura -entre otras facetas-, Luis Alberto de Cuenca. Este jueves pasado dio una charla sobre poesía junto al poeta sevillano Jacobo Cortines, moderados ambos por el traductor y también poeta, Antonio Rivero Taravillo.

Los escritores hablaron someramente de su poesía y se dedicaron, más bien, a recitar sus versos. Cortines tuvo una dicción monocorde y un tanto inaudible, sin embargo, Luis Alberto de Cuenca estuvo soberbio. Nos deleitó con cuatro poemas que tomaban como referencia a otros tantos nombres claves de su aprendizaje poético: Homero, Shakespeare, Poe y Bécquer/Darío. Los tres primeros poemas resultaron estremecedores: nunca he escuchado a nadie recitar tan bien y de forma tan amena la poesía. El dedicado a Homero fue un largo texto de lectura sabiamente dramática en el que juzgaba con ironía a los griegos asediadores de Troya; los otros dos fueron un portento de emotividad en el recuerdo de la novia prematuramente fallecida, tamizados por las referencias de los poetas anglosajones.

Finalizada la recitación, se entabló un pequeño coloquio a iniciativa de Taravillo sobre cuestiones como: ¿qué es la poesía?, la reciente lírica española o consejos al escritor principiante. Nombres como los de Umberto Eco, Ledo Ivo, Roger Wolfe, Juan Carlos Mestre o José María Jurado -presente en la sala- circularon en boca de los contertulios.

Para concluir con Cuenca, mencionar el llamativo aspecto demacrado, prematuramente envejecido, que ofreció. Parecía mayor que Cortines, cuando es al contrario.

Al día siguiente, viernes, nos deleitó con su presencia, más que con su charla, Luis Antonio de Villena. Subido al atril, donde exhibir mejor su figura -como se puede ver en la imagen-, dio una conferencia nada canónica sobre sus lecturas poéticas. Villena habló como lo hace en RNE: con apasionamiento, con didactismo, con la intención de ser cercano al auditorio; esto, con ser una cualidad, redundó en un cierto "prosaísmo", bien alejado de la precisión terminológica, la contención y la sabiduría poética de Luis Alberto de Cuenca; dos maneras de entender la poesía, y, en definitiva, la vida. Es curiosa esta manera de disertar de Villena ya que el eje de su charla, más que el repaso a su historial lector, fue la feroz y plañidera crítica del empobrecimiento cultural y educativo de España, hasta el punto de convertir la conferencia, como él mismo dijo, en un mitin (los petardos que se oyeron en el pueblo y que interrumpieron su disertación, introdujeron la nota discordante, pero ejemplificativa de la tesis del ponente, sagazmente puntualizados por su comentario: "esto es España"). Aun así, es muy de agradecer su presencia en Tomares, que engrandece, sin duda, a la Feria. En cuanto a la materia propia de la charla, las menciones de autores u obras que hizo Villena no me parecieron de especial relevancia.


Amancio Prada en directo

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El cantautor leonés está vinculado a mi infancia. La primera audición que tuve la oportunidad de disfrutar en un aula nos la ofreció el difunto poeta y profesor de literatura Ángel García Aller con la versión del "Cántico espiritual" de San Juan de la Cruz; además, comparto con este singular bardo la educación salesiana en Cambados (Pontevedra). Sin embargo, hasta el pasado domingo no había tenido la suerte de escucharle en vivo (diversas circunstancias habían, hasta ahora, jugado en contra: entradas agotadas, coincidencia de espectáculos...) Por fin, aquí, en el Teatro Quintero de Sevilla, pudimos asistir a un recital de Amancio Prada.

Lo primero que llama la atención es que esa voz aterciopelada de juventud se mantiene intacta (ignoro cómo lo ha conseguido, supongo que cuidándose sobremanera). Otro aspecto que debo destacar es que el directo de Prada transfiere al espectador un caudal de sentimiento del que los discos se ven privados. Acompañado únicamente por la guitarra, y con el bagaje de los textos y canciones de los referentes del espectáculo: Agustín García Calvo, Chico Sánchez Ferlosio y Leo Ferré, el leonés ofreció una "perfomance" estupenda, en la que mezcló las canciones con sabrosas anécdotas personales de los antes citados, especialmente del primero. Prada estuvo cómodo en el escenario y ello redundó en un recital ameno, impecable en su factura vocal y, como decía, pleno de emotividad por el torrente sonoro de esa prodigiosa voz.

Bises generosos, referencias lorquianas, comentarios peculiares sobre Sevilla y un particular deje gallego en su oralidad completaron una tarde dominical especialmente gratificante para el autor de este blog.

"Intocable", Olivier Nakache y Eric Toledano

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De nuevo caí. Había prometido no volver al cine para ver una comedia francesa de éxito tras la decepción de "Bienvenidos al norte", sin embargo, las opiniones favorables en Filmaffinity y la de Oti Rodríguez Marchante, más las recomendaciones familiares, me ablandaron, por desgracia, en mis propósitos iniciales.

No voy a hacer un repaso del argumento, pues ya es casi de dominio público. Así que me voy a cebar en ella sólo con la opinión crítica. Es muy triste que una historia -a la que se le pretende dar verosimilitud al principio y final con la consabida "Basada en hechos reales" y la imagen real de las personas que forjaron la trama-, una historia, decía, tan obvia, simplona, previsible y plana en la caracterización de los personajes, haya llegado a convertirse en el "hit" de la temporada. La comedia tiene buena fotografía y unas planificación visual y puesta en escena correctas, pero el guión es de lo más facilón y con menos humor que he visto últimamente. Hay que reconocer que el cine francés sabe montárselo bien, al contrario que el nuestro, y que está haciendo taquilla y méritos artísticos con sus dos últimas "bombas": ésta y "The artist".

En definitiva, buen rollete social e interracial, que sirve para calmar las mala conciencia de algunos ante la miseria de parte de la población y pone largos los dientes de la mayoría con la riqueza del protagonista tetrapléjico. Una película para olvidar, si el enfado lo permite.

El haiku premiado, en el metro de Varsovia

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A petición de Suntzu, y por gentileza de un antiguo alumno, dejo la foto de aquel haiku que resultó premiado. Está colocado (y traducido) en el metro de Varsovia.

Petros Márkaris, "Con el agua al cuello"

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Tras navegar por las aguas turbulentas de la llamada gran novela americana del siglo XXI: “Libertad” de Jonathan Franzen -solo aguanté veinte míseras páginas de un texto prototípicamente americano en la descripción de una sociedad cerrada- y del best seller humorístico y bienintencionado: “Maldito karma” de David Safier- esta vez sí acabé el libro, pero por simple comodidad, ya que su longitud lo hacía mucho más apto que el de Franzen, aunque la novela es una locura de inverosimilitud y solo hizo que añorara a la hormiga-Woody Allen de “Antz”- la solución en las malas rachas lectoras fue acudir al refugio del puerto seguro, en este caso la novela negra y un autor de una larga y famosa serie a la que aún no había hincado el diente, el comisario griego Kostas Jaritos de Petros Márkaris y su último libro “Con la soga al cuello”.

El texto narra la persecución de un criminal en serie que vuelve locos a la policía ateniense, al Ministerio del Interior y a la corporación bancaria con las decapitaciones de personajes relevantes del mundo de las finanzas y con la invasión de carteles y pegatinas con publicidad contra el pago de los débitos a los bancos. Tras desechar el móvil terrorista (con el que el protagonista nunca estuvo muy de acuerdo), el comisario Jaritos busca a contrarreloj al asesino y sus cómplices con las pistas de la venganza contra los banqueros, para al final encontrarlos a través del dopaje en el mundo del atletismo.

La trama criminalista no es más que una argucia para la recreación social de la Atenas de la crisis de la deuda, eso es lo que le interesa al novelista. Es cierto que la novela negra "debe" recrear y cuestionar a la sociedad y sus iniquidades, sin embargo, en la obra de Márkaris, este aspecto costumbrista y crítico es demasiado evidente: recortes entre los funcionarios, manifestaciones y protestas, una ciudad colapsada,  didáctica económica, inmigración, debates entre la población sobre el colapso financiero del país... pueblan la novela de actualidad socioeconómica. Y en el objetivo, los banqueros y mandamases del cotarro económico; el punto de vista ético adoptado por el autor es cuestionable: los asesinados parecen simples muñecos a los que se les pude arrancar la cabeza sin sufrimiento y sin familiares que les lloren, sin embargo, el asesino y sus cómplices casi alcanzan la altura de unos héroes que encarnan los deseos más viscerales de la población griega. Un enfoque bastante simplista: la sociedad griega no es más que el resultado de una estafa generalizada, en la que los organismos internacionales tienen un protagonismo evidente.

Kostas Jaritos se mueve en este mundo con escepticismo, dirige a su equipo con eficiencia, se desenvuelve con soltura entre sus jefes y encuentra en su familia el refugio de tranquilidad necesario. Sin embargo, el personaje no es especialmente atractivo, carece de la dureza y maldad de otros protagonistas de series negras (el Charlie "Bird" Parker de Connolly, por ejemplo) y de la profundidad psicológica del Bevilacqua de Lorenzo Silva o del Wallander de Mankell (otro autor de izquierdas, pero al que se le nota menos el tufillo ideológico).

La novela no ofrece dificultades en cuanto a su composición: narración lineal y en presente, estilo sencillo, diálogos vivos y eficaces. Todo ello hace que la obra se lea con facilidad. Se nota el oficio del escritor; sin embargo, el episodio de la narración televisiva de la final del Mundial de fútbol, además de dotar de actualidad al texto (actualidad que dentro de unos años se quedará obsoleta), resulta bastante ridícula en su simplicidad, aparte de obrar como obvio ejemplo de la pugna entre avasalladores (Holanda como representante del Fondo Monetario Internacional) y víctimas de la especulación financiera (España y su prima de riesgo).

En estos días en los que nos hemos topado con la noticia del suicidio de un jubilado griego, al que no le daba para vivir con una pensión que se había visto drásticamente reducida, los que quieran percartarse de la realidad griega in situ no tienen más que leer esta oportunista y tendenciosa, aunque entretenida novela.