"El sol en la fruta", Ioana Gruia

Author: Hutch / Etiquetas: , ,


Este poemario acaba de obtener el "Premio de Poesía Andalucía Joven" y se ha publicado por la Editorial Renacimiento. La escritora es rumana de nacimiento, pero desde 1997 reside en Granada, donde trabaja como docente e investigadora en la Universidad. Es autora de otros tres libros de poesía, narración y ensayo, pero es éste, seguro, el que la va a colocar en el candelero literario español.

El comentario sobre el libro no puede ser más que positivo. Los treinta y seis poemas que completan el libro forman un corpus homogéneo de textos breves que utilizan el suave ritmo del verso blanco, normalmente endecasílabo (aunque la autora no desdeñe la rima en algún que otro soneto), con un lenguaje conversacional, pero que se eleva poéticamente gracias a recursos como las acertadas metáforas de muchos poemas: "Inquilinas desahuciadas / las hojas anticipan el invierno", los símiles: "como la lluvia que se filtra entre las grietas / de viejos edificios, / van entrando en la piel / íntimas cobardías, efímeras victorias", las prosopeyas: " ¿Qué nos reservará la edad que espera / agazapada, fiera y al acecho?", la enumeración asindética que teje el poema "Refugios" o el oxímoron: "tu forma de mirarme / con los ojos cerrados." En cuanto al estilo, hay que añadir que, en conjunto, el español de Ioana Gruia resplandece con inocencia y primitivismo, como un idioma recién creado, libre de la complejidad y el maleamiento a los que un nativo somete a las palabras.

Hay algunos núcleos temáticos y motivos recurrentes que caracterizan el poemario: la descripción de ciudades, la vejez (extraño en una poeta tan joven), el pintor Edward Hopper, las frutas y su experiencia sensitiva, el amor (quizás los poemas más endebles del libro), algunas referencias mitológicas y el viaje interior. El tono de los poemas es meditativo, elegíaco, aunque gozoso en la unión amorosa. Los referentes serían los de Ángel González, Borges o la última poesía de la experiencia.

Una decena de poemas, que no son pocos, rescataría para una edición particular del libro y me acompañarían, como lectura, de forma permanente. Solo cabe terminar añadiendo aquello de "conozco a alguien que la conoce..." y las referencias personales son también muy positivas.

Dejo uno de los mejores poemas: el soneto "París".

La ciudad era gris, distante y fría.
Nos miraban las calles con sus ojos
de lluvia sucia y de carteles rojos.
La ciudad, sin embargo, nos quería.

Y la tuvimos siempre entre los brazos,
esperábamos que ella nos contara
nuestro amor, nuestra historia, nuestra rara
geografía de países y abrazos.

Nos amaron tus plazas y tus fuentes,
el río, los tejados y los puentes;
fuimos juegos de luz en los jardines,

fuegos de noche en hondos cafetines.
París, fría ciudad, ciudad tan fiel,
ciudad que estás escrita en nuestra piel.

"El factor Einstein", Andrés Pérez Domínguez

Author: Hutch / Etiquetas: , , ,


Como de bien nacido es ser agradecido, las primeras palabras de esta reseña han de ser para expresar mi gratitud al autor por regalar ejemplares dedicados de la presente obra a través de sus distintas redes sociales. No es habitual que un autor de éxito haga esto de forma altruista.

Sevillano de nacimiento y residente en el pueblo aljarafeño de Sanlúcar La Mayor, cuesta casar esta decisión de radicación aldeana con el cosmopolitismo de novelas como "La clave Pinner", "El violinista de Mauthausen" o la presente, que se sitúa en Madrid, Berlín, Cracovia, Nueva York y Long Island. APD pertenece a la misma generación de escritores que Agustín Fernández Mallo, David Torres, Pedro de Paz, Vicente Luis Mora o Juan Francisco Ferré, sin embargo poco hay de nocillero/mutante o de aficionado al torrezno como algunos dualmente -y con cierta sorna- se proclaman. Lo veo más bien como un orfebre cuidadoso, valga la redundancia, de "best sellers", sin que el nombre lleve aparejado una connotación negativa.

"El factor Einstein" se construye en torno a tres personajes principales: dos entes de ficción, la espía nazi Frida von Kleinsberg/Frida Klein y el físico español exiliado Alfonso Altamira, y el archiconocido -"gancho" de la novela- premio Nobel Albert Einstein. La intriga toma como base el propósito de Frida de evitar que el físico judío alerte al presidente de EE. UU. del potencial peligro alemán atómico; para ello Frida asume por propia iniciativa, y sin contar con sus superiores, la misión de acabar con la vida de Einstein; para justificar tan arbitraria y drástica decisión, el autor construye una segunda línea narrativa que indaga en el pasado de Frida von Kleinsberg, adoptada por una familia noble alemana: un crucial descubrimiento sobre su progenitor traumatizará a la protagonista hasta radicalizar su ideología y alimentar un odio visceral. El papel en esta trama de Alfonso Altamira es ser mero juguete en manos de Frida -aprovechando su enamoramiento platónico- para poder contactar personalmente con Einstein, aunque al final de la obra su función en la resolución de la trama se torna fundamental. Para articular esta novela de intriga, Pérez Domínguez nos traslada a diferentes espacios: Alemania (donde a Frida se le encomienda la inicial misión de espionaje), Madrid (donde se produce el primer encuentro con Altamira, con objeto de entrar en contacto con Einstein), Cracovia (en busca de los orígenes maternos) y EE. UU. (donde se articula lo principal de la historia). En el plano narratológico, el autor adopta diferentes puntos de vista: si bien hay un capítulo con narrador en segunda persona, la mayor parte del texto se construye con un narrador omnisciente en tercera, focalizándose algunos capítulos en diferentes personajes: fundamentalmente, Altamira y, sobre todo, Frida.

La novela está bien construida desde el punto de vista del análisis psicológico de los protagonistas; en este sentido, su gran hallazgo es el personaje del físico español, más que el de la espía alemana: un hombre mayor educado, honesto, de sólidos principios, que cae en las redes de una Mata Hari (o Lolita, si se obvia el lado político-histórico); sin embargo, en la mezcla de personajes reales con ficticios, lo mismo sucede con la trama atómica, es donde cojea ligeramente el texto: es decir, el juego narrativo planteado -mitad real, mitad ficcional-  desorienta al lector pues, si conoce mínimamente la biografía del premio Nobel, no puede ni debe participar de la intriga propuesta por el novelista, a no ser que crea en la ciencia-ficción, pero no es éste el género ni el tono adoptados. En este sentido, quizás hubiera sido necesario un preámbulo que aclarase lo ficticio de la obra (el texto final, que reproduce literalmente la carta de Einstein a Roosevelt advirtiéndole del peligro alemán e instigando a los EE.UU. a promover cuanto antes su propio programa atómico, debería haber formado parte de ese citado preámbulo).

El estilo de la novela es sencillo y accesible. Se nota un gran trabajo de documentación por parte del autor, aunque uno ("polonófilo" confeso) no acabe de comprender la aplicación del artículo para referirse al barrio cracoviano de Kazimierz, ni la idea de Frida de que esta ciudad polaca sea objeto de reivindicación germánica (por mucho que alguien se pueda meter en el pellejo nazi). El autor gusta de subrayar algunos enunciados que obran como "leit motiv" del texto: la inevitabilidad de la guerra europea o la dual personalidad de la protagonista cuando se tiene que desdoblar engañando a Altamira, pero que, a base de su excesiva repetición, rayan en la obviedad. Finalmente, por buscarle más peros, hay que decir que la peculiar historia de amor entre Frida y Altamira roza la inverosimilitud.

A pesar de lo anteriormente dicho, la lectura de la obra es grata (quizás un poco premiosa en algunos pasajes -su extensión es considerable-), se agradece el cosmopolitismo al que he hecho referencia antes, la novela crea algunos personajes notables y, además, se adscribe con valentía a un subgénero novelesco con poca tradición en nuestra tierra.


Recital músico-literario

Author: Hutch / Etiquetas: , , ,


El pasado jueves 16 asistimos en la Capilla del Rectorado de la Universidad sevillana a un recital lírico basado en las cartas entre Fryderyk Chopin y la cantante de orígenes sevillanos Pauline Viardot. El Cicus (Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla) y la Universidad F. Chopin de Varsovia hicieron posible esta agradable velada músico-literaria. 

La amistad entre estos dos personajes del siglo XIX fructificó en una correspondencia que la soprano polaca Małgorzata Kubala y el pianista del Conservatorio Superior "Manuel Castillo" Francisco Soriano se encargaron de musicar. Para ello contaron con la traducción al español de dichas cartas a cargo de Monika Zając, el recitado de las mismas por Sara Mata Pascual y la colaboración especial del barítono y solista del Gran Teatro de Varsovia Ryszard Cieśla.

Con una capilla a rebosar, entre cuyo público se encontraba el director de la Orquesta Sinfónica Conjunta sevillana Juan García Rodríguez, pletórico tras el rotundo éxito el día anterior con el concierto que ofrecieron en el auditorio de la E.T.S. de Ingeniería con el programa doble de "Elegía a la muerte de tres poetas españoles" de Cristóbal Halffter -presente y orador laudatorio en el evento- y el Concierto nº. 3 de Rachmaninov, el recital iba alternando la lectura dramática de las cartas con las intervenciones musicales de Francisco Soriano al piano y los citados solistas vocales polacos.

Las cartas, admirablemente traducidas, rezumaron una devoción rayana en la pasión apenas disimulada de la Viardot por el genio polaco y nos transportaron con elegancia al ambiente del Romanticismo del XIX; su lectura por Sara Matas, aderezada con vestuario de la época, resultó un tanto rápida y con algunas equivocaciones en la dicción, aunque disculpables por la vivacidad que intentaba transmitir. Cieśla estuvo impagable con el poderío de su voz, Kubala -en un tono más modesto- mantuvo el tipo con simpatía y la interpretación plena de sentimiento de "Curro" Soriano al piano dio el engarce necesario a la "performance".

"Punto de fisión", David Torres

Author: Hutch / Etiquetas: , ,


La fuga radioactiva de la central nuclear de Chernobyl ha producido un monstruo narrativo de cuatro cabezas llamado "Punto de fisión", la última y premiada novela de David Torres. Cabeza uno: narración en primera persona de un niño superviviente del desastre de la central ucraniana, quien termina en manos de la mafia. Cabeza dos: las desventuras de un editor hipocondriaco, que inicia un via crucis vital sin término tras una aventura amorosa fallida. Cabeza tres: la investigación policial sobre un peculiar grupo terrorista madrileño a cargo de un inspector poeta. Cabeza cuatro: la descabellada aventura literaria de un joven tras recibir el impacto de un rayo. El armazón narrativo apenas puede sostener tanta historia: cefalitis aguda aqueja al libro (el lector se ve aliviado, en este sentido, por la contracubierta, que resume bien las cuatro historias y obra como analgésico).

Declara el autor que ha intentado pergeñar una obra humorística. En efecto, excepto la tragedia nuclear que da pie a la historia del niño ucraniano, el resto pretende ofrecer un contrapunto cómico a hechos dramáticos, pero al escritor se le va la mano hasta llegar a la deformación, el esperpento (es inevitable recordar a la pareja Max Estrella y don Latino, creada por Valle-Inclán, en su periplo nocturno por el Madrid de los bajos fondos) y el sainete. No se debe dudar de la pericia narrativa del autor -ya demostrada de sobra en libros anteriores-, ni de su capacidad para armar "nuclearmente" un artefacto como éste y crear asociaciones metafóricas brillantes (las mismas que utiliza para sus artículos de opinión en El Mundo), sin embargo, hubiera hecho falta más contención, menos pretensiones de "ultramodernidad" para haber logrado una obra creíble, serena y homogénea.

La historia de Sergei, el superviviente de Chernobyl, y la de Leonardo Zubiri, el aprendiz de novelista, echan mano de un recurso notable que hubiera dado, ya lo apuntan de hecho, un gran juego literario: los subterfugios de la mente para ocultar la realidad (no se puede profundizar en su explicación sin destripar las historias). Cualquiera de estas dos líneas narrativas por separado pondría en pie una seguro que estupenda novela, si el escritor no hubiera pecado de ambicioso (menos es más).

El final, en el que las vidas cruzadas de los diferentes personajes terminan por fundirse y encontrarse, es de vodevil, de ópera bufa, quizás por ello, el autor se permite un apéndice -un último capítulo con protagonista único- lírico y peliculero.

Wisława Szymborska ha muerto

Author: Hutch / Etiquetas: , , ,



ENTIERRO II

"Tan de repente, quién lo hubiera dicho"
"los nervios y el tabaco, yo se lo advertí"
"más o menos, gracias"
"desenvuelve estas flores"
"su hermano también murió del corazón, seguramente  es de familia"
"con esa barba jamás lo hubiera reconocido a usted"
"él tiene la culpa, siempre andaba metido en líos"
"he de hablarle pero no lo veo"
"Casimiro está en Varsovia, Tadeo en el extranjero"
"tú sí que eres lista, yo no pensé para nada en el paraguas"
"qué importa que fuera el mejor de ellos"
"es un cuarto de paso, Bárbara no estará de acuerdo"
"es cierto, tenía razón, pero eso no es motivo"
"barnizar la puerta, adivina por cuánto"
"dos yemas, una cucharada de azúcar"
"no era asunto suyo, por qué se metió"
"todos azules y sólo números pequeños"
"cinco veces, y nunca contestó nadie"
"vale, quizá yo haya podido, pero tú también podías"
"menos mal que ella tenía ese empleo"
"no lo sé, tal vez sean parientes"
"el cura, un verdadero Belmondo"
"no había estado nunca en esta parte del cementerio"
"soñé con él hace una semana, fue como un presentimiento"
"mira qué guapa la niña"
"no somos nadie"
"denle a la viuda de mi parte... tengo que llegar a"
"y sin embargo en latín sonaba más solemne"
"se acabó "
"hasta la vista, señora"
"¿qué tal una cerveza?"
"llámame y hablamos"
"con el tranvía cuatro o con el doce"
"yo voy por aquí"
"nosotros por allá"

Wisława Szymborska (
Cracovia, 01-02-2012)
Traducción de Abel Murcia