Jazz en el Central. 2012

Author: Hutch / Etiquetas: , , ,


La crisis enmudece parcialmente el ciclo anual de jazz en el Teatro Central. Hasta el último momento, se anunciaba un cuarto día de concierto que al final no se produjo: el grupo por confirmar se quedó en agua de borrajas. Así que nos hemos debido conformar con menos jazz para esta temporada: los recitales de Paolo Fresu y Omar Sosa el jueves día 8, y Fred Hersch Trio ayer sábado, son los dos únicos a los que hemos asistido este año. Dos formaciones antitéticas: si el dúo brilló por un esteticismo cuanto menos cuestionable: efectos de sintetizadores, electrónica, ritmos africanos y poses cuidadosamente ensayadas, el grupo del maestro Hersch fue la discreción personificada, tan solo alguna exhibición nada desafortunada, por otra parte, del baterista Eric McPherson, se escapó a esa impresión.

Ya he caracterizado al dúo italo-africano, poco más cabría añadir de un espectáculo muy visual y con poca calidad sonora: cuando a uno le faltan razones intrínsecas, se pierde en florituras..., y eso que las virtudes pianistícas de Fresu y trompestistas de Sosa quisieron asomar en más de una ocasión, pero se vieron ahogadas por una concepción del espectáculo en la que primaban, por desgracia, otras cuestiones más allá de las estrictamente jazzísticas.

Lo de Fred Hersch fue otro cantar. Uno no puede escapar a las circunstancias vitales del pianista de origen judío: una cierta sensación de desamparo y fragilidad transmitía Hersch en su suave digitación, en la falta de protagonismo, en los silencios que se autoimponía en los temas y en la oralidad ante el micrófono (es muy de agradecer, y raro en los espectáculos de jazz, la presentación de todos y cada uno de los temas que hacía el de Ohio). Su concepción musical bebe en las fuentes de Bill Evans, pero se abre a otras influencias: por allí pulularon los nombres de Thelonious Monk, Wayne Shorter o Antonio Carlos Jobim. Las largas piezas mostraron una esencia arrebatodaramente romántica, la misma de la que hizo gala en toda su carrera Bill Evans, aunque sin la energía ni el ímpetu de un Bobo Stenson, otro discípulo de Evans que pasó por el Central. La música de Hersch es música zen, cura el alma y evade de la realidad; la hora y cuarenta minutos del concierto pasaron volando. Lástima que en el bis sólo pudiésemos disfrutar de una única pieza del maestro al piano, sin sus dos magníficos compañeros.

3 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Es triste que la crisis influya de esta manera en la cultura y se haya visto afectado este festival.

Licantropunk dijo...

¡Qué envidia! Salgo menos que... que... ¡que el sastre de Tarzán!
Saludos.

Angelus dijo...

Marcos Callau, así es, la crisis nos golpea a todos, sin embargo, otros ciclos del Teatro Central parecen no verse afectados: el jazz, pariente pobre de la escena musical hispana. Saludos.

Licantropunk, ¡hombre!, en "Tarzán en Nueva York", Weissmüller lucía un estupendo corte. Saludos.