"Pretérito imperfecto", Carlos Castilla del Pino

Author: Angelus / Etiquetas: , ,


A estas alturas no voy a descubrir al eminente psiquiatra gaditano Carlos Castilla del Pino (1922-2009). Traigo su figura a este blog en razón de la lectura de la aclamada y premiada primera parte de su autobiografía, "Pretérito imperfecto" (1997, IX Premio Comillas), que abarca desde su niñez hasta el año 1949. Se trata de una magna obra que da testimonio de un momento fundamental de nuestra historia, vivida por un testigo de excepción: la República, la guerra civil y la dictadura franquista quedan retratadas en estas más de quinientas densas páginas desde el punto de vista intrahistórico que acuñó Unamuno.

Castilla tuvo una educación eminentemente conservadora: hijo de una familia bien y con conciencia de clase en San Roque, ya desde pequeño se le inculcó la pertenencia a una elite social que debía respetar, además fue alumno interno de los salesianos en Ronda (amarga experiencia la contada por el narrador: castigos físicos y represión intelectual), sufrió en propias carnes la cruenta pérdida de familiares por las ejecuciones masivas a manos de las milicias republicanas en los primeros días del levantamiento y él mismo fue miembro del Requeté durante la guerra civil. Sin embargo, el paso de los años hizo girar su ideología hacia posturas de izquierda antifranquistas y ateas, si bien esto no le condujo a la posibilidad del exilio, ni a la oposición contestaria y radical al régimen, más bien fue el suyo un exilio interior, una sublevación "en petit comité".

San Roque, Ronda, Madrid (Universidad y primeros ejercicios profesionales) y El Ferrol (servicio militar como alférez) son los espacios por los que transita el joven Carlos Castilla en estas desinhibidas memorias, de las que emerge un personaje altamente atractivo: de suma voracidad intelectual, valiente en situaciones tan comprometidas como las de la guerra, de un antimilitarismo y ateísmo agresivos, perspicaz en el análisis de las personas con las que se cruzó (Torrente Ballester, Luis Martín-Santos, Jaime de Mora y Aragón, Gregorio Marañón...), preclaro en sus objetivos personales y profesionales y con gran capacidad de trabajo y sacrificio.

El estilo de esta autobiografía es sencillo y ameno. La terminología médica y, en especial, psiquiátrica dificultan, de alguna manera, la comprensión de algunos pasajes (no todos sus lectores proceden de este ámbito, por lo que los tecnicismos quizás sean excesivos). Destaca la frialdad con las que Carlos Castilla cuenta algunos pasajes o somete al bisturí científico a algunos personajes con los que tuvo contacto; en este sentido, el narrador puede resultar irritante, aunque disculpable por la presumible insensibilidad que le acarrearon los episodios sangrientos vividos o por su temprana vocación médica que le llevó a ejecutar autopsias ya con trece años.

Resta el segundo volumen, "Casa del olivo", para completar el "aspecto verbal imperfectivo" de estas memorias. El morbo de la relación paterno-filial (enterró a cinco de sus siete hijos, uno de ellos muerto por propia voluntad), está servido, pero seguro que tanto la actividad profesional en Córdoba, como la visión de la última etapa franquista y el advenimiento de la democracia, deparan jugosos momentos narrativos. Pero eso será ya otra historia.

4 comentarios:

Suntzu dijo...

Una vez más, quedo como una paleta, pero yo no conocía a este psiquiatra, sinceramente. Así que, a mí, sí que me lo has descubierto.
Le echaré un ojo al libro si me lo encuentro por ahí.

Saludos.

Licantropunk dijo...

A mí si me lo descubres, no por el nombre si no por la historia del personaje, al igual que el ánimo de ahondar en su biografía.
Y en cuanto a "Shame", gracias por tus palabras. Espero que también, después de verla, encaje mejor aquella comparación que realicé con "Saló", esa obra maestra, je, je.
Saludos.

Angelus dijo...

Suntzu, de verdad que el libro es todo un documento personal e histórico. Saludos.

Licantropunk, yo sí que ahondaré en él y, a la mínima, me hago con el segundo volumen. En cuanto a "Saló", sin comentarios... Saludos.

Anónimo dijo...

LAS MEMORIAS DE CASTILLA-DEL PINO SON REALMENTE UN DOCUMENTO IMPAGABLE DE LO QUE FUE LA ESPAÑA DE TODA ESA EPOCA. ESTÁ ESCRITO CON VERACIDAD SIN HACER CONCESIONES, SINO RELATADO TAL Y COMO EL LO VIVIO. fue UN HOMBRE VALIENTE QUE TUVO MUY MALA SUERTE EN SU VIDA FAMILIAR DEBIDO A LA MUERTE DE CINCO DE SUS SIETE HIJOS. EL, A PESAR DE TODO, INTENTO REPONERSE Y VIVIO CON GANAS HASTA EL FINAL. DESCANSE EN PAZ
Julio