El cura Popiełuszko en el celuloide

Author: Hutch / Etiquetas: , ,



Este fin de semana se estrena en ¿toda? España el filme polaco de 2009 "Popiełuszko. La libertad está en nosotros" de Rafał Wieczyński. La historia de este personaje real es harto conocida en su país de origen: sacerdote y capellán de los obreros del sindicato Solidaridad, Jerzy Popiełuszko fue asesinado brutalmente en 1984 por agentes de la policía comunista a causa de su poder de convocatoria en la denuncia de la represión y la falta de libertades durante el final de la Polonia totalitaria. Su martirio le ha llevado recientemente a la beatificación.

El estreno de la película resulta calamitoso por la conjunción de dos circunstancias lamentables: la reducción del metraje original de 180 minutos a apenas dos horas y el doblaje. La versión reducida para el mercado nacional provoca en el visionado un ritmo entrecortado y un desenvolvimiento narrativo inconexo: actores e historias aparecen como por ensalmo sin que se expliquen ni completen motivaciones ni desenlaces. En cuanto al doblaje, solo decir que intento acudir siempre a las versiones originales (en este caso, no era factible): ver a un actor y escuchar a otro me provoca distanciamiento y, además para este idioma que siento cercano, rechazo total.

Descontadas, si se pudieran, estas dos salvedades, el filme no es nada más que un "biopic", una hagiografía del cura beato. El actor, Adam Woronowicz, actúa con convencimiento del personaje que interpreta. La puesta en escena pretende ambientar fielmente la obra en los años ochenta. La inclusión de segmentos documentales quiere dar veracidad histórica al filme. Pero el conjunto adolece de maniqueísmo, de falta de introspección psicológica en el personaje, de pretensiones historicistas innecesarias -como la inclusión del cardenal Józef Glemp en el papel de Primado-, de una mano autorial poco firme que no sabe dar a la dirección un pulso enérgico. Eso sí, la fotografía es espléndida (como uno puede percatarse del vídeo y la foto que completan esta reseña); poca virtud, sin embargo, para una película de comienzos de siglo XXI. Lo mejor del filme quizá sea ese mensaje que deja Popiełuszko como herencia a sus seguidores y que se convierte en "leitmotiv" de la obra: el peor enemigo de la autenticidad personal es el miedo.

2 comentarios:

Licantropunk dijo...

Ya te avanzo que en Salamanca no. Aunque con los comentarios que proporcionas, tampoco dan muchas ganas de verla ¿verdad?
Saludos.

Angelus dijo...

Ya sabes que cada uno tiene su particular punto de vista sobre las cosas, y el cine no se salva de esta apreciación. El enlace que dejo en la entrada es testimonio de esa disparidad de opiniones. Saludos.