La embriaguez de la metamorfosis. Stefan Zweig

Author: Angelus / Etiquetas: , ,

No es significativo que esta novela del gran escritor austriaco Stefan Zweig haya quedado inconclusa, mejor así: el final se abre, de esta manera, a la imaginación del lector. Sí lo es, sin embargo, el largo periplo de quince años transcurrido en la gestación del texto; lapso temporal que arrumbó definitivamente con “El mundo de ayer” del que el autor había gozado y que le llevó al desencanto, el exilio y el suicidio, y que deja triste testimonio en la obra.

La novela bebe libremente de la historia de la Cenicienta y del "Pigmalión" de Bernard Shaw. Christine Hoflehner, joven empleada gris y pobre de Correos en un pueblo perdido austriaco, ve la luz el día que recibe la carta de una tía rica americana que la invita a pasar unos días en un hotel de las montañas suizas. Su vida, hasta entonces sumida en la extrema pobreza a la que la Gran Guerra había abocado a la familia, da un giro total hacia el lujo y la plenitud personal y social: un nuevo mundo se abre ante sus ojos para su disfrute; la joven palurda y cohibida que era, se transforma en una mariposa de altos vuelos (Christiane von Boolen) que se codea con lo más granado de la sociedad pudiente, triunfando en un ambiente apenas atisbado hasta entonces. Pero llegan las campanadas de las doce en forma de habladurías y envidias de ese selecto grupo que antes la había encumbrado y que, con la misma rapidez, la desprecia al conocer su humilde origen; la tía benefactora, arrepentida de su gesto, devuelve a la Cenicienta su verdadero ser, y esta vez no habrá un príncipe que la socorra de la miseria, ni un profesor Higgins que se haya encariñado con ella. Sin embargo, Eliza-Christine Doolitle, tras el triunfo en el baile real, ya no es la misma y no se la pueda devolver indemne al arroyo: ha saboreado exquisitos manjares y su paladar ya no soporta el  mundo mediocre del que se la rescató. La vuelta a la realidad viene acompañada de la insatisfacción vital, la ira contra sus semejantes y la depresión.

El escritor acierta al dar al texto, en sus dos primeras partes, un tono folletinesco; además, hay una aguda penetración psicológica y la narración en presente sirve para acercar al lector la evolución del personaje. Por otra parte, no es aventurado conjeturar que la última parte de la novela está escrita en los postreros y tristes días del autor: Zweig abandona el folletín por la literatura de ideas y la tesis cuando da entrada en escena a un personaje nuevo, Ferdinand, veterano de la guerra y de una posterior prisión en Siberia; un amargado de la vida y de la época que le ha tocado vivir porque ha visto truncado, por culpa del conflicto bélico, su brillante futuro profesional; cuando este personaje entra en contacto con Christine, surge la comprensión de dos seres resentidos contra una sociedad que no les ha ofrecido lo que ellos se creen con derecho a gozar. Con Ferdinand en la historia, el autor lanza al ruedo de la novela una serie de discursos sociales y morales que la lastran y que dejan a la verdadera protagonista en segundo término: ya no es un personaje el que guía el hilo de la novela, sino una idea.

Fácilmente se podría prescindir de las cien páginas finales del libro, si no fuera por el testimonio biográfico que del autor da el destino de estos dos personajes: la idea del suicidio conjunto que ambos planean como única solución a su encrucijada vital -del que se salvan por pura casualidad-, será el destino elegido por Zweig y su mujer.

La embriaguez de la metamorfosis, Stefan Zweig. Acantilado. Barcelona. 2002

4 comentarios:

Licantropunk dijo...

Compré hace años "Una partida de ajedrez" de segunda mando, un volumen de aquellos pequeños de la colección Austral de Espasa, y me está mirando desde la estantería, entre indignado y burlón. A ver si leo algo de este hombre, hombre.
Saludos.

Angelus dijo...

Licantropunk, "Novela de ajedrez", "Carta de una desconocida", "El mundo de ayer"..., tantas obras magníficas de Stefan Zweig. Saludos.

Suntzu dijo...

Tengo pendiente "El mundo de ayer" desde hace cuatro años, al menos. Hace tiempo que no leo nada de Szweig. Este, por lo que comentas, no tiene mala pinta, iguel le echo el guante. Saludos.

Angelus dijo...

Suntzu, "El mundo de ayer" es una de las grandes lecturas de mi vida, así de tajante. Saludos.