ARTÍCULOS EN GAZETA20 (VIII). La engañifa de la literatura juvenil

Author: Angelus / Etiquetas: ,


Hay un gran negocio montado en torno a la literatura para los más jóvenes. Las editoriales lo saben, los escritores -o pseudoescritores- lo saben, y, lo que es peor, los profesores lo saben y algunos tragan el anzuelo (¿porque hay tajada acompañada?). Sin citar nombres, hay autores que se han especializado en este tipo de literatura: obtienen premios, sus libros se venden bien y van de instituto en instituto proclamando las bondades de sus obras; además, son bien vistos por las autoridades educativas –cuyos planes de lectura se convierten en una de las estrellas de sus ocurrencias pedagógicas- porque su mensaje es correcto e incide en el buenismo que se ha instalado en la sociedad española de los últimos años.

Ahora bien, ¿son estas obras literatura o, más bien, producto de hipermercado?, ¿existe la literatura infantil y juvenil? La primera pregunta es fácil e implícitamente está contestada ya en este artículo, la segunda es más compleja de responder: evidentemente hay libros pensados para el público más pequeño, menos voluminosos, más fáciles de digerir y cuyos protagonistas son los niños, sin embargo, si el libro tiene la calidad suficiente, las fronteras desaparecen y los adultos también disfrutamos de ellos, ¿o es que alguien se quiere privar de Pipi Calzaslargas, Heidi o Las aventuras de Pinocho porque el destinatario primigenio sea el niño? De manera tajante: no hay por qué creer en esa literatura y se debería encauzar a los estudiantes hacia los clásicos adaptados o hacia los escritores actuales con mayúsculas, aquellos que poseen una calidad contrastada y que no tienen la necesidad de meter su producto con calzador a aquellos cuya capacidad de discernimiento no está activada. Es necesario, es verdad, enganchar a los niños a la lectura, pero esas obras más bien los expulsan; muchos nos hemos sentido atraídos por los libros gracias a las novelas de Agatha Christie, por ejemplo.

En relación con lo anterior, viene a este artículo pintiparada la obra del escritor chileno Luis Sepúlveda, Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar. El subtítulo ya da una pista de por dónde van los tiros e incide en lo antes escrito: “Una novela para jóvenes de 8 a 88 años”. Se trata de una novela para disfrutar de la amistad entre los animales más allá de las especies, unos animales que se comportan como humanos, pero que son conscientes también de cuál es su papel en el orden de los seres vivos. Novela con humor, deliciosamente escrita, también con pizcas de mensaje correcto: ecología, integración…, pero cuya sabiduría narrativa y de caracterización de los personajes la elevan por encima de esa pseudoliteratura.

8 comentarios:

Licantropunk dijo...

Nombres, queremos nombres que nos ayuden a cribar a esos autores mercantilistas.
Yo iba a un colegio muy pobre, muy pobre (ay) y el profesor de lengua logró que le compraran como medio centenar de volúmenes de la colección "Tus libros" de Bruguera: H.G.Wells, Chesterton, Conan Doyle, Henry James, Verne, Stoker, Shelley, el "Papel mojado" de Millás, etc., etc. Se instauró un sistema de préstamo entre los alumnos (teníamos 11 o 12 años): un éxito, los libros no pararon de circular.
Nunca estaré suficientemente agradecido a los empeños de aquel profesor de lengua.
Saludos.

¡Ahí te han "dao"! dijo...

Efectivamente, caro Angelus, estoy hasta los mismísimos de las novelitas de niños que pierden su culo y coasas así.
Saludos.

Anónimo dijo...

En primer lugar, enhorabuena por el enlace que "te dedica" Lorenzo Silva. Un pequeño reconocimiento a tu trabajo. (No es precisamente un "Príncipe de Asturias", pero al tiempo...).
Respecto a la entrada de esta semana me parece muy interesante para aquellos que tenemos niños a los que tratamos de iniciar en el mundo de la lectura. ¿Conoces los libros de "Geronimo Stilton" o "Kika Superbruja"? Dentro de lo difícil que es hacerles leer, con estos libros resulta algo más fácil, pero no sabría como catalogarlos dentro de la clasificación que tú has hecho. Lo que he leído con ellos es muy entretenido y de fácil lectura, pero me gustaría saber tu opinión si conoces alguno de ellos.
Como dice Licantropunk, danos nombres para cribar y alguna recomendación más que conozcas de libros que consideres apropiados.
Un abrazo.

Angelus dijo...

Licantropunk, bien por ese profesor y bien por el hecho de que tú lo recuerdes con agrado, ojalá pensaran eso de mí los alumnos. En cuanto a lo de los nombres, no los voy a dar, eso es lo que escribo en mi entrada ("sin citar nombres"); en este mundillo nos conocemos casi todos y no se trata de granjearse enemigos entre los colegas, bastantes dificultades tenemos ya con los alumnos; de todos modos, entre Áfricas, fresas y Abdeles anda el juego. Saludos.

¡Ahí te han "dao"!, yo también. Saludos.

Anónimo, las novelas que citas las desconozco, este tipo de literatura prolifera como setas y reconozco que no estoy muy al día. No te puedo ofrecer recomendaciones para las edades que necesitas, sí para un poquitín mayores, por ejemplo "Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia", del citado Lorenzo Silva. Un abrazo.

Suntzu dijo...

Bueno, Angelus, prudente te veo, aunque das pistas. Yo, como no me corto, y siempre aclarando que es una opinión personal basada en mi gusto (que no es mejor ni peor que el de nadie), digo que no me gustan nada los libros del laureado Jordi Sierra i Fabra, que incluso tiene premio con su nombre. Aun así, hay que reconocer que los chavales se los beben. Sin duda ha dado con la fórmula para gustar a su público y eso hay que reconocérselo. Personalmente, no me gustan ni creo que estén bien escritos. Pero ya digo que es mi opinión.
En cambio, sí me gusta mucho la obra de la valenciana Laura Gallego, que es capaz de enganchar tanto a niños como a adultos. Dentro de su obra, cómo no, hay libros mejores y peores, pero sus "Crónicas de Idhún" no están nada mal.
El fenómeno Harry Potter también creo que tiene un mérito considerable. Aunque hayamos quedado saturados por las pelis y el merchandising, los libros son muy buenos.
Manolito Gafotas, El pequeño Nicolás (lo que me he podido reír leyendo sus aventuras), Pippi Calzaslargas, La historia interminable, las obras de Julio Verne... Hay mucho donde escoger y por desgracia, en los institutos se busca otra cosa. No sé por qué.
Como dices, lo ideal sería que los alumnos tuvieran acceso a literatura de calidad, sin que tenga que existir detrás un mensaje, una lección, una estupidez políticamente correcta. El arte es otra cosa.
Me ha encantado la entrada, Angelus (debí haber empezado por ahí).
Saludos.

Angelus dijo...

Suntzu, a mí me ha encantado también tu largo y argumentado comentario. En general, estoy de acuerdo con tus apreciaciones y con los títulos que mencionas, aunque debes reconocer que te has mojado sobre todo por el lado positivo, no por el de las malas obras. Saludos.

Suntzu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Suntzu dijo...

Si te soy sincera, es que no recuerdo el nombre de los autores (o autoras) de los abdeles y las áfricas en los corazones. Podría buscarlos en internet, pero no me apetece. No obstante, ahí va otro nombre premiado y reconocido que tampoco me gustó: Eliacer Cansino y su "Una habitación en Babel" que me costó bastante terminar de leer y que también va con mensaje. No obstante, parece ser que el Ministerio de Cultura le ha otorgado el Premio Nacional de literatura Infantil y Juvenil.

http://lij-jg.blogspot.com/2010/10/premio-nacional-de-literatura-infantil.html

Puede ser que mi criterio esté atrofiado, no sé.
Saludos.