ARTÍCULOS EN GAZETA20 (VII). "Aquí", Wisława Szymborska

Author: Hutch / Etiquetas: , ,



Prácticamente desconocida en nuestro país en el año 1996, cuando se le concedió el máximo galardón literario, su obra a partir de entonces ha empezado a ser traducida y valorada en su justa medida: una de las voces líricas más importantes desde la segunda mitad del siglo XX. A sus 86 años, Szymborska ha compuesto uno de sus mejores libros. La poeta incide en él en las constantes que la han caracterizado desde sus inicios: una poesía fundamentalmente accesible, de verso libre, lenguaje sencillo, tono coloquial y cercanía al lector, intención, por tanto, de comunicación, pero también de conocimiento y penetración de la realidad; la ironía y el humor completan los rasgos básicos de su poética. Quizá su escritura se pueda definir en esa declaración de intenciones del poemario Acaso (1962): “No te ofendas conmigo, lenguaje, por tomar en préstamo palabras patéticas / y esforzarme luego para que parezcan ligeras”.

Si algo distinto contiene este libro es la preocupación por el recuerdo y los efectos y estragos de la memoria: “¿Yo, adolescente? / Si de repente, aquí, ahora, se plantara ante mí, / ¿tendría que saludarla como a una persona próxima / a pesar de que es para mí extraña y lejana?”. En el poema “Mi difícil vida con la memoria” la poeta logra zafarse de la tiranía de los recuerdos: “y en mis planes siempre hay un sol presente, / nubes actuales, caminos en curso”, aunque sea consciente de la condena vital que supondría una vida desligada de su pasado.

El terrorismo, el trauma personal de los accidentes aéreos o las secuelas del divorcio muestran a una poeta atenta al acontecer diario y para nada desligada de los sucesos cotidianos; cuando aborda temas más enjundiosos, como la metafísica, es para darles “el toque de gracia” y rebajarlos al nivel más pedestre: “incluso el hecho / de que hoy has comido fideos con tocino”. Eso sí, hay poemas dedicados a aspectos y personajes del mundo de la cultura: la cantante Ella Fitzgerald, el pintor Vermeer, el poeta polaco Słowacki, el novelista Proust, la inspiración poética… pero sin pedantería, sin la conciencia de superioridad que se observa en otros poetas que utilizan el culturalismo y que abruma al lector. Una poeta que habla al lector a su mismo nivel, que sonríe y que llora con él y que es capaz, asimismo, de ofrecer el más hondo lirismo envasado en la cotidianidad, como testimonia el poema “Ejemplo”: “La tormenta / arrancó anoche todas las hojas del árbol / menos una de ellas, dejada / para que se columpiara sola en la rama desnuda. // En este ejemplo / la Violencia muestra / que sí, / que en ocasiones le gusta bromear.”

Para terminar, es de obligada mención destacar la labor de los traductores, felices recreadores del texto.

3 comentarios:

Marcos Callau dijo...

No la conocía pero me pongo a ello. Todo lo que he leído suena muy bien y seguramente me gustará.

Suntzu dijo...

El otro día lo vi en la Beta de Nervión. Pero iba sin fondos (mala cosa para ir a una librería) y tendrá que esperar. Pero le echaré el guante.

Saludos.

Angelus dijo...

Marcos Callau, espero que así sea. De verdad, una gran poeta. Saludos.

Suntzu, éste no te lo puedo prestar porque lo tengo en Valladolid. Saludos.