ARTÍCULOS EN GAZETA20 (IV). "La estrategia del agua", Lorenzo Silva

Author: Hutch / Etiquetas: , ,


Lorenzo Silva vuelve a estas páginas para darnos cuenta del mundo del crimen. Los guardias civiles Chamorro y Bevilacqua, que iniciaron su andadura con “El lejano país de los estanques”, premio El Ojo Crítico de 1998, regresan en plena forma con “La estrategia del agua”. No toda la buena novela negra viene envuelta en hielo nórdico.

En esta sexta entrega de las investigaciones criminales de los miembros más famosos del cuerpo de la Benemérita, el escritor nos sumerge en un asesinato relacionado con la violencia “de género” y sus consecuencias. La novela no se basa en la sorpresa ni en la intriga criminal: ya casi desde el comienzo queda claro quién es el inductor del delito; de esta manera, el libro puede discurrir libremente a través del procedimiento mismo por el que los guardias civiles investigan la trama delictiva y cómo dar caza a los sospechosos. En este sentido, se advierte un trabajo importante del autor por ofrecer verosimilitud a la tarea investigadora: procedimientos legales, escuchas telefónicas, demarcaciones territoriales... La intriga es más bien de índole psicológico: descubrir la personalidad de la víctima para dar las claves del asesinato; de esta manera aparecen los libros del finado, “Disertaciones” de Epicteto y “El arte de la guerra” de Suntzu -uno de cuyos fragmentos da nombre a la novela-, como referencias omnipresentes en el texto.

El libro arranca un tanto premiosamente, mostrando las dificultades anímicas del personaje principal, el brigada Bevilacqua: los jueces han liberado a un criminal largamente perseguido por él; esta premiosidad autorreflexiva (el narrador es el guardia civil) sirve para caracterizarlo mejor, aunque quizás el lector fiel de toda la serie no lo necesite. A partir del primer tercio de la novela, y ya liberado Rubén Bevilacqua de la carga emotiva malsana del pasado, la novela camina firme hacia el desenlace esperado por el lector, pues se empatiza fácilmente con el asesinado y los investigadores. Un final, por otra parte, que chirría un poco por su carga melodramática y fílmica.

La novela se fundamenta, junto con las reflexiones del guardia civil, en la maestría del diálogo: rápido, vivo, ingenioso -a veces demasiado- y mordaz; es este diálogo el que caracteriza mejor a los personajes, aunque haya alguno un tanto artificial o excesivamente en la línea del buen rollo o colegueo: el primero entre padre e hijo, por ejemplo. No es una novela políticamente correcta, no debe serlo en razón a las características del género en el que se inscribe: realidad educativa de la ESO, crisis económica, ley de violencia “de género”- ¡huy, cómo rechina esta palabra!- mal utilizada... Se puede aducir que las referencias a la lacerante actualidad quedarán obsoletas en poco tiempo, pero la novela negra bebe de esto, de la realidad más acuciante, que debe criticar y fustigar. Quizás para compensar el ataque a esa ley “de género” mal empleada, abundan por la novela las mujeres de armas tomar: de una pieza y con puestos de alto nivel.

En definitiva, un libro magnífico, de lectura absorbente en su mayor parte, que tiene en el personaje principal su mayor acierto: un sujeto cáustico, inteligente, culto y con un elevado sentido de la rectitud moral. Todo un personaje digno de las mejores series negras.

2 comentarios:

Ibán dijo...

Siendo sinceros ni idea de quién es Lorenzo Silva, o era, porque tras leer tu post ya lo tengo un poco bastante más claro

¡Gracias!

Angelus dijo...

Ibán, me alegra dártelo a conocer, es un gran escritor y, por el rato que coincidí con él -como explico en una anterior entrada-, una amable persona. Saludos.