LA MALDICIÓN POLACA DE KATYN

Author: Hutch / Etiquetas: ,



9:50 de la mañana de hoy, 10 de abril de 2010: una llamada telefónica me sobresalta y me insta, con voz agobiante, a que encienda el televisor. Escucho en el canal 24 Horas que el avión presidencial polaco ha tenido un accidente al intentar aterrizar al oeste de Rusia y han fallecido 87 personas. Minutos después, se confirma que no hay supervivientes. Entre los fallecidos, además del presidente (Lech Kaczynski), figuran el jefe del Estado Mayor y el viceministro de Asuntos Exteriores, amén de un buen número de familiares de los fusilados en el bosque ruso de Katyn al comienzo de la II Guerra Mundial, a cuyo acto de homenaje acudía el presidente, conmemorando el septuagésimo aniversario de la masacre. Katyn se cobra nuevas víctimas polacas.

Muchos ya conocerán (quizás por la película homónima de Andrzej Wajda estrenada el año pasado) la tragedia que se cierne sobre Katyn, para los que la ignoren, hagamos un poco de memoria, para ello nos va ayudar César Vidal con su "Paracuellos-Katyn. Un ensayo sobre el genocidio de la izquierda". A pesar de que el ejército soviético figura en el bando de los aliados contra la barbarie nazi durante la guerra, la verdad es que la historia, por lo menos desde el punto de vista polaco, es distinta. En el verano de 1939 Hitler y Stalin firmaron un acuerdo (Pacto Ribbentrop-Mólotov, negado por la U.R.S.S. hasta poco antes de su desaparición) por el que se repartían Europa a cambio de la no agresión mutua; el primer botín de este banquete era Polonia. Así, como es bien conocido, el 1 de septiembre de 1939 el ejército alemán invadía territorio polaco y se iniciaba el conflicto. Pocos días después, el 16 de septiembre, el Ejército Rojo, inesperadamente para todos salvo para ellos mismos, invadía Polonia por el este. La tenaza arrumbaba con cualquier posibilidad de resistencia y el 28 del mismo mes Varsovia capituló. Una vez más, Polonia se veía sometida por sus poderosos vecinos.

La invasión soviética no fue menos dolorosa para la población civil que la alemana: violaciones, rapiñas, matanzas... Además, y ya nos vamos acercando al bosque de Katyn, el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD) se hacía con los prisioneros polacos, los cuales, en teoría, deberían haber sido liberados. Alrededor de 20.000 oficiales, lo que los polacos conocen como la intelligentsia, fueron transportados a campos de concentración en la URSS y en abril de 1940 fueron asesinados, uno a uno, con un tiro en la nuca y enterrados en enormes fosas comunes en una zona conocida como el bosque de Katyn, cerca de la ciudad de Smolensk, donde se ha producido el trágico desenlace del día de hoy. Con esta barbarie, la U.R.S.S. se aseguraba el futuro dominio comunista de Polonia al desembarazarse de buena parte de la élite del país invadido.

El descubrimiento del genocidio lo llevó a cabo el ejército alemán en su avance hacia Moscú, ya iniciadas completamente las hostilidades con Stalin. Hitler denunció la existencia de las fosas con prisioneros polacos, pero la propaganda soviética se las ingenió para darle la vuelta a la tortilla y achacar a los nazis el genocidio. Y así, durante casi cincuenta años, Hitler fue, internacionalmente, el chivo expiatorio de los asesinatos de Katyn. La Perestroika y la caída del muro de Berlín sirvió, entre otras cosas, para abrir los ojos al mundo sobre los verdaderos culpables, algo que los polacos ya conocían desde hacía tiempo, pero que, bajo la tiranía comunista, no se atrevían a divulgar.

Éste es el brutal y malévolo relato ocurrido en el bosque de Katyn. Pero la historia se ha repetido y Polonia vuelve a ser "el Cristo de las naciones". La foto del accidente nos muestra, de nuevo, un bosque frío y oscuro como el que seguramente tuvieron que guardar en su retina los oficiales polacos segundos antes de recibir el impacto de bala en la cabeza. Hoy, otra élite polaca ha sucumbido en el mismo territorio ruso y los familares- que viajaban en el avión- de aquellos asesinados han encontrado la muerte cerca de sus seres queridos. Las autoridades rusas, otra vez, escurren el bulto y achacan a fallo del piloto el desastre. Habrá que esperar para saber la verdad; esperemos que no tanto tiempo como en los anteriores acontecimientos.

9 comentarios:

Agata dijo...

desde que me he despertado, estoy pegada a la pantalla del ordenador, sin poder creer en lo que ha pasado. La lista es larga, ha muerto también el defensor de derechos civiles, el presidente del comite olímpico, las fuerzas armadas también se quedaron sin sus dirigentes, el presidente de la Banca, el del Instituto de la Memoria Nacional... es terrible que en Katyn tuvieran lugar dos tragedias, que aunque totalmente distintas, son igualmente inconcebibles.

Xoán González dijo...

Lo primero que me pregunté (al enterarme de la noticia) es si había sido un atentado o un accidente... Recordaba el sistemático exterminio de oficiales polacos como parte de una inusitada táctica bélica rusa por un monumento conmemorativo en Wroclaw. En todas las guerras los oficiales siempre eran objeto de un trato distinto por aquello de que no hay "honor" en una guerra desorganizada. Esto es una tragedia sin paliativos para toda la comunidad internacional y un duro golpe a la vulnerable autoestima nacional polaca... ¡menuda mala suerte!.

Rafael C. Santizo dijo...

Mis más sincero pésame a los polacos por la hecatombe de Katyn. Sirva como elegía el Nocturno Nº 20 del polaco ilustre, uno de mis preferidos. Empieza con la melancoilía necesaria pero intercala tonos mayores, símbolo de la esperanza. Como el futuro de Polonia

http://www.youtube.com/watch?v=PEyEw-8Kuv8

Angelus dijo...

Agata, con el paso de las horas, la realidad se hace más soportable. Creo que las muestras de condolencia generalizadas alivian el pesar. Ahora bien, ¿por qué utilizar como avión presidencial un artefacto ruso, caduco y problemático? Saludos.

Xoán González, el pueblo polaco no tiene una vulnerable autoestima, sino al contrario, su sentimiento nacional (hablo de lo que conozco, aunque haya excepciones) es fuerte y está consolidado por culpa de sus reveses históricos. Un abrazo.

Rafael C. Santizo, pésame transmitido. Extraordinaria interpretación de Chopin. Saludos.

Licantropunk dijo...

¿Conspiración? ¡Espero que no!
Pero es siniestro que lugares donde sucedieron enormes desgracias mantengan viva su leyenda negra y su nombre aparezca en tan fatales circunstancias.
Saludos.

Suntzu dijo...

Como ya te comenté, ni el guionista más retorcido da con una trama así.
Mi más sincero pésame a todos los polacos, a las familias de los fallecidos y espero que el futuro le depare acontecimientos más felices a ese país que quieres tanto. Creo que ya es hora.
Saludos.

Angelus dijo...

Licantropunk, no era mi intención conjeturar sobre una conspiración, aunque entiendo que se pueda deducir del último párrafo; la maldad rusa/soviética sobre Polonia ya ha dado todo de sí. Lo que quiero decir es que los rusos se han apresurado a culpar al piloto, y puede que tengan razón, pero vamos a esperar a las cajas negras para ver cuál es la responsibilidad de los controladores rusos. Saludos.

Suntzu, ¡gracias! La desgracia se ceba sobre Polonia -y no es victimismo-, pero ellos saben sobreponerse, tienen experiencia, por desgracia. Saludos.

Carlos Galeon dijo...

Las autoridades rusas acostumbran a escurrir siempre el bulto ante la responsabilidad en cualquier tipo de tragedia que sea consecuencia de su propia negligencia y descuido.
Un abrazo, amigos.

Angelus dijo...

Carlos Galéon, ¡la idiosincrasia rusa!: tan excesiva, trágica y dominadora. Saludos.