MICRORRELATO PARA LA SEMANA SANTA

Author: Hutch / Etiquetas:


Tanto preparse para nada. Un año entero de duro entrenamiento, de horas echadas sin recompensa, de heridas en los hombros, de dolores de cuello, ¿para qué?, si una triste borrasca echa por tierra toda la ilusión. Veo a mis compañeros llorar de rabia contenida, veo a mi familia mirando al cielo esperando la ayuda divina que abra en canal las nubes; la gente que se agolpa delante de la basílica no puede creer que este año la Virgen no vaya a salir. Y yo... yo me asusto de que mis deseos se vean cumplidos.

Mi padre fue costalero, y su padre, y el padre de su padre, y yo no podía ser menos. Me metieron por los ojos las procesiones, la devoción a la Macarena. Tenía que ser cofrade desde casi que nací, pero además un año debía hacer de costalero. ¡Vale!, la tradición es la tradición, las Hermandades son como tu familia, pero, ¿yo qué tenía que ver con todo esto? Ayer por la noche recé para que lloviera. No creía que mi desesperada petición fuera escuchada, no creo en todo este tinglado religioso, pero mi ruego fue atendido, ¿estaba, entonces, equivocado?

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Dios asusta... tiene a veces unas formas extrañas de manifestarse.¿No crees?

Xoán González dijo...

¡Ayyyyyyyyyyy!, ¡el peso de las tradiciones!... lástima que nos quedemos en las formas y no seamos ya capaces de ahondar en los contenidos... Al protagonista de tu microrrelato le haría falta un curso de "habilidades sociales" para aprender a decir que "no" o alguno de "educación en valores" para comprender que el sacrificio, el dolor, los signos externos... son una muestra de lo profundo de nuestra particular realidad humana.

Suntzu dijo...

Pues probablemente. Si fuera el protagonista de tu relato estaría asustado.

La próxima entrada de mi blog, casualidades de la vida, va sobre esto también, pero en el otro sentido. No creo que quede políticamente correcto, pero la voy a escribir de todas formas, aun sin esperar que nadie me entienda. A ver qué pasa. Por cierto: mi padre fue costalero.
Saludos.

Angelus dijo...

Anónimo, las manifestaciones divinas son tan extrañas que cuesta creer en ellas. Saludos.

Xoán González, muy buena reflexión, amigo, no tengo nada más que aportar. Un abrazo.

Suntzu, acabo de leer tu entrada. No entiendo por qué dices que "no queda políticamente correcto". En Sevilla, tu narración y la reflexión posterior me parecen de lo más apropiadas. Saludos.

Anónimo dijo...

¡Cuántas veces somos esclavos de nuestras tradiciones! Pero también lo somos de de la educación que recibimos de nuestros padres o en el colegio o de las influencias de otros amigos, o de aquellos
"ídolos" de nuestra juventud... y también de cosas más sencillas y cercanas: Televisión, consumismo, pasotismo...;
Muchas cosas sobre las que se podría meditar sin necesidad de ser costalero.
No creo que Dios asuste más que los propios hombres.

Angelus dijo...

Anónimo, es difícil liberarse de la educación que uno ha recibido, siempre y cuando uno desee hacerlo, claro. El hombre está atrapado en la red cultural que ha mamado desde pequeño y somos fruto de esos condicionantes que nos marcan; contra algunos aspectos nos rebelamos ejerciendo opciones personales, que, muchas veces, no son más que nuevas capas superpuestas de ataduras. Habría que dejar a un niño pequeño (que se pudiera valer por sí mismo) solo en la naturaleza a ver cómo evolucionaba en su psique, experimento imposible, por otra parte.

En cuanto al miedo que pueda producir Dios, eso me recuerda lo que dijo alguien alguna vez: "los cementerios no me asustan, a quien hay que tener miedo es a los vivos".

Un abrazo.