RESEÑAS ANTIGUAS (IV). Matar al padre, "Cela: un cadáver exquisito" de Paco Umbral

Author: Hutch / Etiquetas: , , ,

Hoy se cumple el octavo aniversario del fallecimiento de Camilo José Cela. Creo que es una buena oportunidad para rescatar la reseña que publiqué en "Enlace" sobre el ensayo "Cela: un cadáver exquisito", escrito por Francisco Umbral en recuerdo a su maestro.



La muerte del hijo es uno de los acontecimientos más duros que puede soportar un ser humano. Francisco Umbral apuró hasta el fondo este amargo cáliz y exorcizó el dolor mediante la escritura: "Mortal y rosa", esa difícil y bella novela elegiaca, sirvió al autor madrileño para expulsar todo el torrente de sufrimiento, aunque quién sabe si esa acidez proverbial de Umbral no refleja aún la supuración de la cicatriz. Pero a Umbral también se le murió el padre, el literario, se entiende (“el padrote ilustrado y veraz de mis penúltimos y mejores tiempos literarios”); en enero de 2002, Camilo José Cela murió debido a las complicaciones derivadas de un proceso de neumonía, dejando huérfano el panorama de las letras españolas y a un hijo putativo que le rinde el último tributo en el libro de esta reseña. Ahora bien, ¿es éste el homenaje que Cela se merecía?, ¿la deuda filial ha sido zanjada?

La importancia de Francisco Umbral en la literatura española de la segunda mitad del XX es, ya a estas alturas, incuestionable. Los distintos premios así lo atestiguan: Nacional de las Letras, Príncipe de Asturias y, finalmente, el Cervantes. Su firma en las columnas periodísticas y su presencia como icono en la sociedad madrileña hacen de él todo un referente mediático. Más allá de la imagen de “enfant terrible” y dandi, ambas certeramente calculadas, hay en él todo un animal literario que, ya desde sus inicios vallisoletanos bajo la tutela periodística de Miguel Delibes, ha ido abriéndose paso a zarpazos en la difícil carrera literaria española, logrando al final lo que pretendía: el reconocimiento y el triunfo (léase C. J. Cela.)

Este libro es fiel a la estética de “la rosa y el látigo” que el propio autor utiliza para definir su escritura: la magia y el lirismo de la palabra junto al verbo punzante y fustigador, aunque la naturaleza ensayística del texto incline, esta vez, la balanza más del lado crítico y mordaz. El título "Cela: un cadáver exquisito" apunta, de alguna manera, hacia la óptica elegida por Umbral para “homenajear” al autor gallego: una metafórica disección del “cuerpo”, a veces nada complaciente, como corresponde a cualquier cadáver (“Aparte enfermedades, Camilo había terminado hace mucho tiempo su biografía. Cuando la biografía dura más que la vida es cuando empieza uno a comprender que su verdadero espacio es la muerte”), aunque el adjetivo exquisito mitigue lo anatómico del bisturí/látigo de Umbral y nos envíe a una especie de festín mortuorio.

La concepción del libro es bastante cuestionable: carece de un orden predeterminado, por más que el índice articule el texto en “Vida, Obra y Epílogo”, éste último con la noticia de su muerte y un epitafio final en endecasílabos más voluntarioso que efectivo. A veces parece no más que la suma dispersa de anécdotas y estampas protagonizadas por Cela, escritas con cierto ánimo de artículo periodístico y en las que incluso, en algunas ocasiones, se repiten innecesariamente ideas o hasta expresiones exactas.

¿Qué nos queda de este torrente verbal y anecdotario? Pues hay que reconocer que una visión imprescindible, por cercana y necesaria, del hombre y una aguda visión de su obra, que ahora son necesario resumir. Su obra: destaca Umbral la originalidad de la narrativa de Cela (en la que descuella un título, "La colmena") en el yerto panorama literario de la posguerra, asimismo llama la atención sobre su permanente labor de renovación y la cualidad lírica, a pesar de todo, de su prosa; en el lado opuesto, evidencia el principal fallo de sus novelas: la carencia de argumento, pone de manifiesto la reiteración y lo prescindible de sus últimas obras (salvo "Mazurca para dos muertos"), así como su falta de talento para el artículo periodístico (que motivó sucesivos despidos.) Su vida: espíritu aristocrático, voluntad nietzscheana, afán de riqueza, desahogos puteriles; Umbral lanza dardos a su segunda esposa, Marina Castaño (“rapaz de lujos, vestidos, champán y fama social”), ridiculiza la acusación de plagio que Cela sufrió por la novela ganadora del premio Planeta, "La cruz de San Andrés", quita hierro a su oficio de censor franquista, pero es inmisericorde con sus últimos años (“vivió siempre el fetichismo de los premios”, “le tiraba la pajarita y la foto del ABC”.)

En el fondo, Camilo José Cela y Umbral compartían un similar talante vital: la excentricidad, una mordacidad sin límite, el afán de ascenso, una visión darwiniana de la vida como triunfo del más fuerte; actitudes que éticamente son cuestionables, pero que hermanan a ambos escritores en un ensayo de obligada referencia, tanto para el análisis de la persona, o el personaje, como para la narrativa de Cela. Un libro que más que homenajear al padre lo fagocita, eso sí, con cariño.

Francisco Umbral. Cela: un cadáver exquisito. Planeta. 2002.


11 comentarios:

Licantropunk dijo...

Dos gigantes literarios. He leído muchas de sus obras y he disfrutado mucho haciéndolo. La imagen pública de estos autores provocaba un gran rechazo: lo comprobé en más de una ocasión hablando de sus obras con otras personas. No se entendía que la genialidad literaria pudiera estar unida a esas estúpidas apariciones televisivas que les hicieron tan populares. Y me viene a la cabeza el nombre de Juan Manuel de Prada: este sería el nieto.
De Cela y Umbral, afortunadamente, queda su obra: clásicos del siglo XX que serán eternos.
Saludos.

Vivian dijo...

De Cela sólo leí “La Familia de Pascual Duarte”, de Umbral, no he leído nada, como te comenté en una ocasión, la literatura española, es una de mis asignaturas pendientes, en mayor parte por falta de tiempo, que hace que seleccione entre mis preferencias literarias conocidas antes que incursionar en las desconocidas.

Eso sí, la entrada invita a leer el libro de Umbral, una manera de acercarse a ambos escritores a través de un solo libro.

Fantástica entrada.

Saludos

Rafael C. Santizo dijo...

Os recomiendo las vivencias que relata Miguel Delibes acerca de Cela en su libro "España 1939-1950: Muerte y resurrección de la novela"

Angelus dijo...

Licantropunk, me gusta esa filiación que haces con el zamorano de Prada: menos excéntrico que los otros, habrá que darle tiempo para que crezca su narrativa, que ya de por sí me parece buena. Saludos.

Vivian, ¡gracias! "La familia de Pascual Duarte" me parece la mejor novela de Cela y en cuanto a Umbral creo que era mejor columnista que novelista. Saludos.

Rafael C. Santizo, recomendación por recomendación: las memorias de Cela, entretenidas y bien escritas; reseñadas por mí en el blog, y perdón por la autorreferencia. Saludos.

Suntzu dijo...

Muy bueno el análisis, Angelus. Aunque, francamente, estos dos señores despiertan mis antipatías más profundas como personas.

De Umbral (ya me pesa decirlo) no he leído nada, excepto sus artículos en El Mundo. Y aunque Cela no me guste (quitando "La colmena" y "La familia de Pascual Duarte"), creo que podría echarle un ojo a las memorias del señor.


Lo que no te perdono es la foto. ¿No tuviste bastante con verlo desnudo en esa silla de mimbre (creo que era en algún suplemento cultural)? Es que todavía no me lo he podido quitar de la cabeza. Y ahora esto.

Saludos.

Angelus dijo...

Suntzu, ¡gracias! A mí tampoco me caían personalmente bien ninguno de los dos, sobre todo, Cela, porque Umbral tenía su punto. Como le digo a Vivian, Umbral era un maestro en el periodismo, no tanto, me parece, en la narrativa. Y por lo que repecta a la foto, cuando la estaba eligiendo me acordé de la que vimos en el suplemento aquel, pero es que en Internet las hay aun "peores". Saludos.

Agata dijo...

Gracias por esta entrada, Ángel. Cela ha escrito uno de mis libros más queridos de la literatura española: "Mazurca para dos muertos". Sé que no es de las novelas más populares, pero le tengo mucho cariño, a pesar de que los galleguismos empinados a veces hacen difícil la lectura. Con mucho gusto leeré el ensayo sobre Don Camilo.

Angelus dijo...

Agata, de nada. "Mazurca..." empecé a leerla pero no pude con ella, precisamente por lo que comentas: el cerrado mundo gallego me "expulsó" de la novela. Saludos.

Agata dijo...

aj, acabo de hacerme con este libro en una libreria de segunda mano. una lectura merecida despues de los examenes.

Angelus dijo...

Agata, me alegro de que hayas hecho caso de mi recomendación; espero que disfrutes de su lectura como lo hice yo. Saludos.

Agata dijo...

Tu lo has dicho Ángel. En efecto, ESTOY DISFRUTANDO una barbaridad.