RESEÑAS ANTIGUAS (III). "Carta blanca" de Lorenzo Silva

Author: Hutch / Etiquetas: , , ,


A comienzos del siglo XX, Marruecos representaba para España la posibilidad de restañar las recientes heridas coloniales americanas. La explotación de los recursos mineros de las montañas del Rif y la construcción de infraestructuras despertaron la codicia de los grandes capitalistas, quienes, a costa de la sangría humana de los que no podían escapar a la leva, promovieron la tímida aventura colonial de un protectorado compartido con Francia. El desprecio de la resistencia nativa motivó la sucesión de reveses militares: la matanza de El Barranco del Lobo y el Desastre de Annual son ya páginas negras de la historia de España.

El escritor Lorenzo Silva se ha apropiado de dos espacios claves para situar algunos de sus relatos. Uno es su residencia actual, Getafe, que con toda seguridad no tiene el prestigio ni la eufonía de un Macondo, una Santa María o el Yoknapatawpha faulkneriano, pero que es un lugar tan digno como otro cualquiera: en Getafe se desarrolla una trilogía en marcha, de la que forma parte la magnífica novela juvenil Algún día cuando pueda llevarte a Varsovia. El otro es Marruecos; circunstancias familiares de Lorenzo Silva, como la participación de su abuelo en la guerra de África, han provocado que el escritor fijara su atención en el país vecino: “Hay lugares en los que no hemos nacido que, por razones diversas, y a veces no del todo comprensibles, no nos son extraños. Eso es lo que me pasa a mí con Marruecos, desde que la pisé por primera vez ha ejercido sobre mí una extraña fascinación”. Esa atracción ha dado como feliz resultado el libro Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos y las novelas El nombre de los nuestros y, ahora, Carta blanca, último Premio Primavera, convocado por la editorial Espasa-Calpe.

Carta blanca pone sobre el tapete la vida de Juan Faura, un ser zarandeado por la vida y el destino, en los tres momentos claves de su existencia: 1921, como legionario en el Rif, 1932, protagonizando en Valecia una tórrida historia sentimental con su antigua novia y el verano de 1936, como miliciano que defiende Badajoz de las tropas fascistas. Conocemos al protagonista en Marruecos, en plena guerra contra las tribus rifeñas: durante una noche infernal forma parte de un pelotón que escapa del cuartel para vengar la muerte del hermano del sargento que les manda; personaje éste que empuja a sus hombres a un acción al margen de las normas del cuerpo de la Legión, pero "disculpable" para los mandos; el narrador paulatinamente va focalizándose en Faura, para ir describiendo las impresiones que en el joven legionario va produciendo la aventura nocturna, terminada en un baño de sangre y horror. Lorenzo Silva no escatima detalle en la descripción del rito de venganza de este escuadrón de la muerte, que, como jinetes del apocalipsis, arrasan la casa de una familia bereber destinada al sacrificio para calmar las ansias vengadoras del sargento, practicando todo tipo de horrores (violaciones y torturas incluidas) en una pobre gente que, por otra parte, es inocente de la muerte del hermano. El escritor tensa al máximo la cuerda de lo soportable en la prolijidad del horror, como hará posteriormente en otro sentido en la descripción de los detalles de la aventura amorosa del protagonista, rozando lo pornográfico.

En Marruecos Juan Faura es un ser ausente de la vida, que no maneja su existencia y que asiste entre alucinado e impertérrito a la escena de horror que sus compañeros y él mismo protagonizan; el relato es sobrecogedor y está contado con gran sentido del ritmo narrativo, sin dejar de lado, al mismo tiempo, la profundización psicológica del protagonista. Esta primera parte de la novela termina con un final perfecto; Juan Faura justifica ante un compañero su incorporación voluntaria a la Legión, que es a la vez una justificación de su atonía y ataraxia vital: por culpa de una mujer; final perfecto, cerrado y abierto a la vez, porque el desengaño amoroso justifica cualquier acción humana, hasta el abandono de sí mismo que practica Faura y porque deja abierta la imaginación del lector para reconstruir ese pasado traumático. El resto de la novela: el reencuentro fugaz con la mujer amada y la expiación final de la culpa marroquí defendiendo Badajoz, sobran, no resultan creíbles y están carentes del ritmo y el tono épico-existencial de la primera parte. Da la impresión de que el autor hubiera intentado alargar inncesariamente ese pequeño relato de la escaramuza nocturna poniendo en pie la historia completa de su personaje.

En resumen, Lorenzo Silva ha escrito un estupendo y escalofriante relato sobre el horror y la fiereza humana, sobre el sinsentido de todas las guerras, y, en concreto, la que llevó a cabo España en Marruecos, pero el conjunto de la novela, que tiene como fin indagar en el destino tenaz que persigue a un individuo atormentado hasta la llegada del momento crucial de su redención, no acaba de cuajar.

Lorenzo Silva, Carta blanca. Espasa-Calpe. 2004.

6 comentarios:

Vivian dijo...

Después de leerte mi conclusión es que el libro empezó entusiasmándote y terminó decepcionándote un poco.

Por esas casualidades de la vida, últimamente me han hablado varias personas sobre este escritor, del que confieso no haber leído nada. También he descubierto que cuenta con numerosos adeptos de su obra, no sé si te encontrarás entre ellos, pero, de ser así, me gustaría que me dijeras que libro me recomendarías tú para empezar. Por ahí me recomendaron “La Flaqueza del Bolchevique”.

Saludos

Angelus dijo...

Vivian, la lectura que recomiendo es la que cito en la entrada: "Algún día cuando pueda llevarte a Varsovia". Es una novela juvenil pero apta también para cualquier edad; me llega especialmente por cuestiones personales; es una obra de fácil lectura para inciarse en Lorenzo Silva, con acierto narrativo (influencia de Joseph Conrad) y emocional, y buen conocimiento del carácter polaco. La obra que mencionas no la he leído.
Saludos.

Suntzu dijo...

Muy buena tu reseña, Jefe (la canción me ha dejado muerta). Una pena esa segunda parte, porque la primera parece muy bien construida e interesante. De todas formas, tiene buena pinta. Si la veo por ahí, le echo el guante, aunque tengo la cola de lecturas ya saturadita.
Supongo que ya te habrán dicho (igual te lo he dicho yo, pero no lo recuerdo) que, al final, Lorenzo Silva viene en el segundo trimestre. Tu encargo sigue pendiente.
Un saludo.

Angelus dijo...

Suntzu, gracias. Ya tengo conocimiento por S. de Anaya de la llegada para el año que viene de Lorenzo Silva. ¡Una pena!, siempre se me escapa y llego tarde por un año: ya me pasó eso también en Varsovia; es como un pez que se me resbala entre las manos. Espero esa firmita.
Saludos.

Alfaraz dijo...

De Silva solo he leído Del Rif a Yebala y creo que carga las tintas en el mito del buen moro o moro amigo.
Claro que en una novela tiene el camino libre ¡viva la imaginación!


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Angelus dijo...

Alfaraz, que yo sepa el libro que citas es literatura de viaje (e historia), con lo cual el autor debería ajustarse a la realidad y cortar las alas de la imaginación. Desconozco casi todo de Marruecos, nunca me ha atraído demasiado como país, no puedo valorarlo, ni a sus gentes.
Saludos.