Delicatessen musical en el Camino de Santiago

Author: Angelus / Etiquetas: , ,

Como contraste al concierto de Klezmática Trío, otro en el que estuve en el mes de julio: el Amsterdam Baroque Choir dirigido por Ton Koopman. Tenía grandes expectativas al respecto porque tengo un disco de este director con los Conciertos de Brandenburgo y realiza una versión, desde mi punto de vista, excelente. El concierto no defraudó: armonía exquisita, profesionalidad, entrega y simpatía. ¡Ah! y al comienzo el presentador advirtió al público de que reservase las ovaciones sólo para el final de la actuación. El marco también excelente: la iglesia románica de Villalcázar de Sirga en Palencia (¡vaya pedazo de retablo!). Dejo un vídeo, que, aunque no es de la actuación en sí misma ni del repertorio que ofrecieron, sí que da una idea del buen hacer del coro y su director.

4 comentarios:

Suntzu dijo...

Una maravilla, Angelus. El escenario debe de ser espectacular, por lo que cuentas. Me alegro de que este concierto lo disfrutaras sin incidentes y sin palmeros a destiempo. Menos mal que el director avisó antes. Si no hay nada como dejar las cosas claras desde el principio.

Saludos.

Angelus dijo...

Suntzu, tienes toda la razón del mundo: hay que dejar las cosas claras desde el principio; ésa era la enseñanza de Don Juan Manuel en "El mancebo que casó con una mujer brava" y a nuestra profesión se le aplica perfectamente.
Saludos.

Licantropunk dijo...

Esa lucha denodada contra los públicos ruidosos!!! Molestias conocidas en un concierto de música clásica: los caramelos de menta de la señora, la tos rítmica del señor y el número uno... El PUTO MÓVIL!!!
Saludos.

Angelus dijo...

Licantropunk, en esta ocasión el comportamiento del público, nada "exquisito" por ciero (los vecinos del pueblo en su mayoría), fue muy correcto; por poner una pega: una mujer mayor de detrás que no paraba de hojear ruidosamente el programa de mano. En todo caso, una delicia de concierto.