FIN DE AÑO Y LISTA AL CANTO (IV)

Author: Angelus / Etiquetas: , , , , , ,


Nos acercamos ya al final de la lista.

9- Espejo de sombras, Felicidad Blanch. Es sobradamente conocido el impacto social y cultural de la película de Jaime Chavárri El desencanto; gracias a ella, se situaron en primer plano los hijos del poeta franquista Leopoldo Panero, pero también salió a la luz su mujer, Felicidad Blanch, quien había permanecido en segundo plano y a la sombra de su marido mientras duró su matrimonio hasta el fallecimiento de aquél en 1962. En la película, Felicidad Blanch resulta un elemento extraño, discordante: no encaja en ese festival de resentimientos y desequilibrios mentales en los que se convierte el film; la viuda Panero, a pesar de coincidir en buena manera con sus hijos en la visión negativa del poeta leonés, se muestra elegante y recatada en sus críticas: le achaca sobre todo el alejamiento del vínculo conyugal en beneficio de sus amigotes, el poeta Luis Rosales en especial, pero lo hace con un tono de nostalgia y paraíso perdido, que atrae irremisiblemente al espectador. Es esta atracción la que me motivó hacia la lectura de sus memorias, que, esencialmente, vienen a coincidir con la imagen dada en la película: una mujer del siglo XIX, una aristócrata venida a menos, una señora muy pudorosa, un poco suspiradora, de buena y cuidadosa crianza, que recuerda indefectiblemente a Emma Bovary. El libro nos ofrece, sin embargo, un retrato más auténtico, menos impostado que el de la película, donde ella a veces da la impresión de ser una actriz de cine mudo a quien se le está dando la gran oportunidad de su vida, ésa que su marido en vida le negó.

8- El origen y El sótano, Thomas Bernhard. Escritor europeo emblemático de la segunda mitad del siglo XX. Tiene otros tres libros de memorias, que no he leído, todos de muy corta extensión. Más allá de lo que cuenta - en esencia, la relación de amor/odio con su país, Austria-, lo que verdaderamente destaca en estas memorias es el estilo: obsesivo y repetitivo hasta lo indecible; el autor tensa, con esta manera de escribir, la cuerda de la resistencia del lector hasta el límite, esto, unido a la materia narrada (con una visión no demasiada agradable de la existencia), puede provocar el rechazo del lector. Según los biográficos, las vivencias contadas no son muy de fiar.

7- Infancia y corrupciones, Antonio Martínez Sarrión. Este poeta novísimo se destapó como narrador con esta autobiografía de su infancia y adolescencia. Siendo contundente, he de decir que es el mejor libro memorialístico español que he leído (un género que en España hasta fechas recientes no había sido demasiado cultivado); con posterioridad, y al calor del éxito de la obra, ha publicado una continuación que aún no he leído. Lo que más destaca en estas memorias es el delicioso aire provinciano con el que están escritas. En este sentido, se sitúan muy lejos de obras que comentaré más adelante, como las Stephen Zweig y Elias Canetti, memoria viva y cosmopolita de su tiempo, pero también en lo intrascendente y provinciano reside el encanto.

6- Mi padre y yo, J. R. Ackerley. Curioso libro, en el que el autor analiza la figura de su padre, y a través de él, de sí mismo. De cómo un homosexual se enamora de su padre, tras la muerte de éste.

5- Vida de este chico, Tobias Wolff. Premio Nacional de Narrativa en EE.UU. Escrito como una novela, como tal puede leerse. Cuenta la difícil vida de un chico problemático sin padre, con un estilo mitad dickensiano, mitad "road movie".

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