FIN DE AÑO Y LISTA AL CANTO (I)

Author: Hutch / Etiquetas: , , , , , , ,



Ahora que se avecina la avalancha periódica de "lo mejor del año" (a lo que, tengo que reconocer, soy un gran adicto), quiero dejar aquí una lista muy particular. No va a versar, ni mucho menos, sobre el 2008 que ya agoniza, sino sobre algo muy personal y que he ido "rumiando" durante muchas horas de solitaria y, en la mayoría de los casos, agradable lectura. Se trata, sin más preámbulos, de los mejores libros de memorias que he leído.

Siempre me ha apasionado lo que escritores, músicos, actores, políticos,... pudieran decir de su propia vida, es más, he tenido la insana curiosidad de comprobar hasta qué punto los recuerdos de "gente importante" estaban a la altura de su obra. En algunas ocasiones la decepción ha sido morrocotuda: "Vivir para contarla" de García Márquez destripa sus mejores novelas y merecerería un antiNobel, "Vueltas al tiempo" de Arthur Miller sólo se sostiene por el interés de la figura de Marylin Monroe, las "Memorias" de Adolfo Bioy Casares resultan deslabazadas, desequilibradas y no aportan nada sustancial a su obra. Sin embargo, en general, debo reconocer que he disfrutado con muchas peripecias vitales de personajes que ya antes habían despertado mi admiración, o cuanto menos, curiosidad.

A lo largo de este mes y el siguiente, iré colgando en secuencias de cinco (excepto esta primera entrega) los veinticinco mejores libros autobiográficos, con una somera reseña de cada uno, empezando la lista desde abajo -para ir abriendo boca-. Ahí van los primeros:

25- "El castillo alto", Stanislaw Lem. El gran autor polaco de "Solaris" elige un método que no me agrada mucho (el mismo que el del antes citado Arthur Miller): analizar el pasado desde el presente de la escritura. Este esfuerzo por comprender los mecanismos de la memoria y las motivaciones de las acciones de un niño no acaba de convencerme como táctica memorialística. Sin embargo, está muy bien escrito y, cuando es exclusivamente narrativo, resulta delicioso. Lem se centra en su niñez y adolescencia en la entonces ciudad polaca de Lvov. Las digresiones pseudocientíficas de "Solaris" también están presentes en este libro.

24- "Escenas de cine mudo", Julio LLamazares. Aunque él lo considere novela, se trata de un libro de memorias: los recuerdos que le despiertan unas fotografías de niñez en su provincia leonesa. Es como un álbum memorialístico, en el que las fotos van acompañadas de pequeños capítulos. El tono que domina es el de la nostalgia, y, aunque conecto con esta sensibilidad, la obra en su conjunto carece del impacto de su libros de ficción ("La lluvia amarilla" o "Luna de lobos"). Hubiera sido un gran libro de cuentos.

23- "Mi vida", Golda Meir. A veces los no profesionales de la escritura nos regalan libros autobiográficos de más interés que los de los propios escritores, y éste es el caso. Con una prosa sencilla, a veces hasta burda, la que fuera primer ministro de Israel da buena cuenta de la vida judía en Rusia, de la posterior emigración en América y del retorno y constitución del estado israelí. A lo largo de las páginas, la señora Meir hace hincapié en su humilde origen, su condición de socialista y la defensa apasionada del sionismo. Creo que se trata de un libro imprescindible para comprender la vida de un judío en el siglo XX: los orígenes europeos, la diáspora americana y la formación y defensa de un país.

22- "Crónicas. Vol. I", Bob Dylan. Libro alabado hasta la saciedad por la crítica musical y literaria (candidato al Booket del año). Creo que los elogios, a pesar de sus bondades, son desmesurados. Los que le negaban el pan y la sal durante los 80 y 90, ahora babean ante cualquier producto de la factoría dylaniana, llámese "bootleg", película, disco nuevo o, como en este caso, material narrativo. El genio de Minnesota destaca cuatro episodios de su vida: los primeros años neoyorkinos, la época country, la grabación del disco Oh Mercy y la retrospección hacia sus primeros discos folk, nuevamente en Nueva York. Las memorias resultan frescas y brillan en la percepción del ambiente, aunque se percibe una gran ausencia: el yo del autor se nos escapa -como siempre ha hecho Bob Dylan, esconderse, por medio del pseudónimo, de su persona-.

21- "Sombras verdes, ballenas blancas", Ray Bradbury. No tengo la certeza, pero intuyo que este libro está basado en la novela, luego llevada al cine por Clint Eastwood, de Peter Viertel "Cazador blanco, corazón negro". En ambas obras, se recrean los recuerdos de ambos escritores ante la experiencia como guionistas de películas de John Huston: "Moby Dick" en el caso de Bradbury y "La reina de África" para Viertel. La esencia del libro radica en la búsqueda de la idiosincrasia irlandesa; para ello, junto a los recuerdos propios de la elaboración del guión, cuenta sus experencias en la tierra irlandesa, centrándose en la narración de las vivencias junto a un grupo de parroquianos nativos. Dichas vivencias rezuman un tufillo de invención. La figura del gran John Huston es tratada con ambivalencia.

20- "La autobiografía", Miles Davis. Se trata de unas memorias dictadas, de ahí que no se deba valorar el aspecto estilístico. Destacan por la sinceridad del trompetista a la hora de abordar temas tan personales como la terrible adicción a las drogas y las relaciones con las mujeres. Hace un buen repaso musical a su carrera y se percibe una serie de motivos recurrentes: el problema de la negritud (que transparenta un grave complejo de inferioridad), el autodidactismo musical y el ansia constante de renovación que inspiró toda su carrera.

2 comentarios:

maría - fanciulla dijo...

Me alegro de poder leerte en la red.
Un beso desde León
maría

p.d. Muy bonita la foto en la que sales con Monika y la del palomar

Angelus dijo...

María-fanciulla, la alegría es mutua. Nos vemos en León dentro de poco.